Dar una en el clavo y ciento en la herradura.
La puerca tira del tapón
Por San Lucas, mata tus puercos, tapa tus cubas y prepara tus yuntas.
El viejo quiere más vivir, para más ver y oír.
Más mató la cena que sanó Avicena.
Cualquiera puede caer por descuido en el heroísmo
Si el mozo supiese y el viejo pudiese, no habría cosa que no se hiciese.
La madre no comió carne; el padre no bebió vino; y salió sietemesino.
Te paso la pala diego
A la guerra, con la guerra.
Levantar la liebre para que otro la mate es disparate.
Es tonta la oveja que va a confesarse con el lobo.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
Abogacía, que una boga y otra cía.
El buey, arando en la loma, trabaja para que otro coma.
Por las cuentas del rosario, puede subir al pecho el diablo.
A la mal casada, déla Dios placer, que la bien casada no lo ha menester.
Quien compra lo que no debe, vende lo que duele.
En arca abierta, el justo peca.
Quémese la casa sin que se vea el humo.
A la mesa y a la cama, solo se llama una vez.
Justicia, dios la conserve; pero de ella nos preserve.
Esto es pan para tu matate.
Ruego de Rey, mandato es.
La vaca por el cacho y la mujer por la mama.
Cuando el hombre está de malas, su mujer pare de otro y el hijo se le parece.
La liebre que se te ha de ir, cuesta arriba la has de ver ir.
Todo vale para el convento, y llevaba una puta al hombro.
A este le dicen Zapata... si no la gana la empata.
Al que quiera saber, mentiras a él.
Novia para siempre, mujer para nunca.
El que a mi casa no viene, de la suya me despide.
Amigo insincero, hago cuenta que perdí, de mi mula el sudadero.
El temor de la guerra madura en cualquier tierra
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.
No te fíes de las nieblas, ni de las promesas de suegra.
A quien le duele la buba, ese la estruja.
¿Quién dijo miedo?. Y huyó al sonar un pedo.
Buena mula, mala bestia.
Donde hay celos hay amor, donde hay viejos hay dolor.
Cuando llega la noche, el miedo se tiende a la puerta, y cuando llega el día, se marcha a las colinas.
El amor de la mujer, en la ropa del marido se echa a ver.
A Dios se le dan las quejas, y al diablo las disparejas.
Quien fía su mujer a un amigo, en la frente le saldrá el castigo.
Guerra, peste y carestía andan siempre en compañía.
No temas a truenos ni a ratones, ni brujas ni supersticiones.
Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
No hay boda sin doña Toda.