En casa de Manuel, él es ella y ella es él.
A Dios lo mejor del mundo, pues es señor sin segundo.
Cada fracaso nos hace más listos.
Los celos son el gusano del amor.
La imagen de la amistad es la verdad
Mucho vuelo el viento, pero más el pensamiento.
Siempre es mejor el camino más corto.
Cada cosa nace para su semejante.
A cada cerdo le llega su San Martín.
Conquistada la madre, segura está la hija.
Moza que mucho va a la fuente, anda en bocas de la gente.
Más vale la seguridad, que la policía.
Bondad con hermosura, poco dura.
No desees a la mujer del prójimo...date el gusto.
Morir sin perecer, es presencia eterna.
La Fortuna es de vidrio; cuando más brilla más frágil es.
Mujer mayor, es la mejor.
¿Dónde vas Vicente?. Donde va la gente.
En la oscuridad todas las mujeres son bellas
La inocencia de un ratón puede mover un elefante.
Siempre que lo desea, la mujer llora y el perro mea.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
Dinero sin caridad, es pobreza de verdad.
Quien no tiene culpas, no pide disculpas.
En gran casa, a muchos el trabajo cansa.
Boda de hongos, llámala bodorrio.
El luto de la abuela, corre que vuela, y el del abuelo, lo que dura el duelo.
El que trae , lleva.
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
Si no tienes para bien, para mal no faltará.
El agua para los peces; para los hombres, vino a montones.
Al pan, pan. Al vino, vino.
Leal El amigo, al bien y al mal se para.
Si te queda el saco.
La noche para pensar, el día para obrar.
Padecer cochura por hermosura.
Los pensamientos no tienen fronteras
La riqueza es para el que la disfruta, y no para el que la guarda.
Cuando el gato falta, los ratones bailan.
Mucho ofrecer y poco dar, xuntos suelen andar.
Mujer que espera al príncipe azul, viches a los santos de tul.
Riqueza trabajosa en ganar, medrosa en poseer, llorosa en dejar.
El can en Agosto, a su amo, vuelve el rostro.
Hija que se casa, la casa paterna arrasa.
Carne a carne, amor se hace.
La fortuna es ciega y no sabe con quien juega.
El que a larga vida llega, mucho mal vio y más espera.
Al pez, una vez.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
El consejo a posteriori es como la lluvia tras la cosecha