El que da a todo el que le pide, acaba por pedir a quien no da.
La fortuna es de vidrio y se quiebra con cualquier golpecillo.
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
Hambre y sed, la mejor salsa para comer.
No hace plata quien más suda, si la suerte no le ayuda.
No hay mejor condimento que el hambre.
Los verdaderos amigos se reconocen en los momentos de necesidad
Pascua pasada, el martes a casa.
Voz del pueblo, voz del cielo.
Mientras más se vive, más se aprende. Por eso había una vieja que nunca quería morirse.
De ese infierno no salen chispas.
En casa del jabonero, el que no cae resbala.
Todo lo hace bien el hombre de bien.
A la muerte ni temerla ni buscarla, hay que esperarla.
La paciencia es buena ciencia.
El que bien ama, tarde olvida.
De tal colmena tal enjambre.
La cama es buena cosa: quien no puede dormir, reposa.
Llegada la ocasión, el más amigo, el más ladrón.
El bien viene andando, pero el mal volando.
En el amor como en los sueños no hay nada imposible
Dar limosna no empobrece y para el cielo enriquece.
La mentira anda con muletas, y la verdad sin ellas.
Pedir las perlas de la virgen.
A los buenos, Dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
Eres guapo, joven y con dinero, ¿qué más quieres, Baldomero?.
No es pobre el que poco tiene, pero sí lo es el que vive con gran avidez.
Llenarle la cuenca a alguien.
Candil de la calle, obscuridad de su casa.
La fe no tiene miedo.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
La inteligencia anula el destino. Mientras piense un hombre es libre
Más vale poco pecar que mucho confesar.
La religión está en el corazón, La religión es la poesía del corazón
Recoge el heno mientras el sol brilla.
Lobos de la misma camada.
A cada puerta, su dueña.
La música calma a las fieras.
Nadie busca a otros en el horno si no ha estado allí él mismo
Noche toledana. (Irse de farra).
Oír, ver y callar, para en paz estar.
El enamorado es el camarada del alma.
En el refugio del otro vive cada uno
La libertad no tiene par.
Cuando debes elegir entre varios caminos, elige siempre el camino del corazón. Quien elige el camino del corazón, no se equivoca nunca.
Allá vayas, casada, donde no halles suegra ni cuñada.
En casa de Manuel, él es ella y ella es él.
Cada fracaso nos hace más listos.
El que hambre tiene, en tortillas piensa.
Las esposas y los maridos por sus obras son queridos.