Quien siempre habla y nunca calla dice muchas insensateces. La lengua ligera ocasiona problemas y a menudo menosprecia al hombre.
Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla.
El corazón no habla, más adivina aunque calla.
Sabio es quien poco habla y mucho calla.
Desconfiad de la mujer que habla de su virtud y del hombre que habla de su honestidad.
Cuando el dinero habla, la verdad calla.
Del que yo me fío me guarde Dios, que de los que no me fío, me cuido yo.
De sol de tarde, Dios te guarde.
De casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.
De los amigos me guarde Dios, que de los enemigos me guardo yo.
Dios me guarde de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo.
Dios te guarde de tahonero novel y de puta de burdel.