Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
Si quieres miel no des puntapiés a la colmena.
Las cartas que una mujer desea recibir de un hombre son aquellas que él no debería escribir jamás.
Tiempo malgastado nunca recobrado.
Buena mano, de rocín hace caballo; y la ruin, de caballo hace rocín.
Mujer ventana, poco costura.
Camisa que mucho se lava y cuerpo que mucho se cura, poco dura.
A quien presta su frazada, le toca aguantar la helada.
Beber, hasta la hez.
Alcanza, quien no cansa.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
El saber no ocupa lugar.
La edad primero que la belleza.
Un protector es como un manto.
A dos días buenos, cientos de duelos.
Más quiero un mediano remedio, que cuatro buenos consejos.
Llorara la madre al hijo, más que la nieve al granizo.
Quien no estudia cuando es joven, lamentara cuando sea viejo el tiempo perdido.
O bien o mal, va a lo suyo cada cual.
Le estas buscando los tres pies al gato y te van a salir los cuatro.
Por un clavo se pierde una herradura.
A grandes beneficios, mayores riesgos.
Entre la cuna y la sepultura no hay cosa segura.
Vale más ser envidiada que envidiosa.
La cana engaña, el diente miente, pero la arruga, no cabe duda.
Lo nuevo guarda lo viejo.
El que no tiene mujer, cada día la mata; más quien la tiene, bien la guarda.
Entre santo y santa, cama doble y buena manta.
Del uso viene el abuso.
Con copete y sin copete, señora vos sois hermosa, más el copete es gran cosa.
Los años son escobas que nos van barriendo hacia la fosa.
En la iglesia la oración, y en la cama la función.
El mal del cornudo, él no lo sabe y sábelo todo el mundo.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
Para los hombres de mar, antes que letras nadar.
Más sabe quien mucho anda que quien mucho vive.
En esta vida no hay dicha cumplida.
La niñez se va para lejos; si vuelve ya estamos viejos.
Cuando se escapó el consejo, vino el consejo.
Quien mucho duerme, legañas tiene.
Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.
Lo barato es caro y lo caro es barato.
¡La carne da carne y el vino da sangre!
A la pereza persigue la pobreza.
Lo que está por pasar pasará.
Dejar al gato con el pescado.
El que te enseña por un día es tu padre por toda la vida.
Aprovechar bien la lumbre, es buena costumbre.
El vino en bota, y la mujer en pelotas.
Deja de mirar la puerta que se cerró, pues nunca encontrarás la que se ha abierto frente a ti.