El vino en bota, y la mujer en pelotas.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
La sonrisa de un niño es más hermosa que la joya más valiosa.
Deja de mirar la puerta que se cerró, pues nunca encontrarás la que se ha abierto frente a ti.
Corta es de piernas la mentira y se deja coger en seguida.
Pasará, sea lo que sea.
Fue la negra al baño y tuvo que contar para todo el año.
El que cosas busca, por fuerza ha de hallar alguna.
La verguenza es último que se piedre.
Sea, que el tiñoso por pez venga.
Allí estaba quien lo vio; pero no era yo.
Donde el corazón se inclina, el pie camina.
Para aprender, lo principal es querer.
Más pija que el Don Bosco.
Al cuco no cuques y al ladrón no hurtes.
Olla cada día, aún siendo buena hastía.
Agárreme, que llevo prisa.
Moneda ahorrada, moneda pagada.
A cazuela chica, cucharadica.
El arte de ser sabio es el arte de saber que ignorar.
La abadesa más segura, la de edad madura.
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
Escucha lo que ellos dicen de otros, y sabrás lo que ellos dicen de ti.
Obediencia y paciencia son la mejor ciencia.
Claridad, y no en el caldo.
La prisa se tropieza en sus propios pies.
Adonde quiera que fueres, ten de tu parte a las mujeres.
Quien ríe y canta su mal espanta
Donde no hay, pon y encontrarás.
Ten cuidado que un perro negro no se meta en medio
Cuando el sol sale, para todos sale.
A buen sueño, no hay cama dura.
Al pan, pan. Al vino, vino.
La dama que es distinguida, por sí sólita se cuida.
Nada es verdad ni mentira, todo es del color del cristal con que se mira.
Cucas y vino, higos sin tinto, y luego vino para el camino.
Lo que a la sombra se urdiese, a la luz del día aparece.
Remendando y zurciendo, vamos viviendo.
A cena de vino, desayuno de agua.
Mucho dinero, época virtude; poco dinero, mucha salud.
A la gorra, ni quien le corra.
Cama de novios no la tienen todos.
Tu eres tu propia barrera; sáltala desde dentro
Cuando estuvieres con él, vientre con vientre, no le digas todo lo que sientes.
Malo es esperar bien de muerte ajena.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
No hay almohada más blanda que una conciencia tranquila.
Casa labrada y viña heredada.
Hacer la del capitán Araya; embarcar a los demás y quedarse en la playa.
Me gustaría hacer todo lo que hizo el muerto, menos morirme.