Bebo poco, más quierolo bueno.
Durará o no durará, pero lo que es hacerlo, hecho está.
Gorrino, cochino y marrano, todos hermanos.
Buscando lo que no se encuentra, se encuentra lo que no se busca.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
La glotonería acaba con muchos.
Ríete de lo de aquí abajo y manda el mundo al carajo.
El mundo es un mercado, o serás ladrón o serás robado.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
Un gramo de discrección vale por un kilo de ingenio.
La mentira puede correr un año, la verdad la alcanza en un día.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
El que la deba, que la pague.
La bonita hace dinero, con solo mostrar el cuero.
Para aprender, nunca es tarde.
Con ayuda del vecino, mató mi padre un cochino.
Los burros prefieren la paja al oro.
Hombre prevenido vale por dos.
Yo soy la que hiedo, que no el atún que vendo.
Habla poco y bien, tenerte han por alguien.
Este se mete como Juan por su casa.
Un oportuno ?NO? es mejor que un apresurado ?Sí?.
Las deudas de juego son deudas de honor.
Da un dátil al pobre y disfrutarás de su verdadero sabor
Las palabras sinceras no son elegantes, pero las elegantes no son sinceras.
Nuestras buenas y nuestras malas acciones nos siguen casi como una sombra.
Quien con hambre se acuesta, con pan sueña.
No sufras por calenturas ajenas.
Con estudiante y soldado, mozuelas, mucho cuidado.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
Mal apaña quien no engaña.
El río pasado, el santo olvidado.
Tarde piaste pajarito.
Remienda paño y pasarás año.
El corazón jamás habla, pero hay que escucharlo para entender.
No saber una jota.
Ni virtud en la juventud, ni en la vejez salud.
Desde que se hicieron las excusas nadie queda mal.
La casa de Celestina, todos la saben y nadie la atina.
Cada hombre deja sus huellas.
Recuerda que vives en la sombra de tu vecino.
De todos los bienes somos avarientos, menos del tiempo.
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
No ser escaparate de nadie.
Cuando promete un hombre honrado, queda obligado.
Yo te hice y tú me enseñas.
Los extremos nunca son buenos.
Es mejor dar un centavo que prestar un peso.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
Cuando el hombre ha agotado las mentiras, encuentra la verdad en el nuevo saco