Hombre que vive de amor y vino, que no se queje de su destino.
El que siembra y cría, tanto gana de noche como de día.
Desee bien, sea bueno.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
Si del sur el viento es, botas de agua a los pies.
Cantando y cantando, las penas se van aliviando.
Quien bebe recio, apura media azumbre en el almuerzo; y si un poco se descuida, otra media en la comida.
Cambiar de opinión es de sabios.
Cagar por la mañana y abundante, alarga la vida de cualquier tunante.
A ponerse las alpargatas que lo que viene es joropo.
La vida es la novia de la muerte.
A quien tiene escopeta, guitarra, reloj y mujer, nunca le falta un trasto que componer.
La ocasión abre la puerta del pecado, evítala y evitarás el peligro.
Lo que la corriente trajo, se va por el mismo atajo.
Contigo duerme y contigo come quien te los pone.
Mira después el bienestar del cuerpo y la mente.
Más vale en paz un huevo que en guerra un gallinero.
El sastre, corte y cosa, y no se meta en otra cosa.
Aguardiente, en tienda; y vino en taberna.
Bueno es tener amigos, aunque sea en el infierno.
Aunque brille el sol no dejes la capa en casa.
La belleza y la verdad, las dos caras de la realidad.
Me lo contó un pajarito
El que mata el marrano temprano, pasa buen invierno pero mal verano.
Cuando ya el año caduca, le escuece el pavo la nuca.
De Jaén, o fuleros o malajes.
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
Tener dolor de muelas detrás de la oreja
Quien duerme diez horas, a la vejez llora.
Peso y medida, alma perdida.
Cuando llueve y graniza hace la vieja longaniza.
El que sabe, sabe y el que no aprende.
Sabemos del otoño cuando la hoja llega al moño.
De lo bueno, el mundo debería estar lleno.
A abril alabo, si no vuelve el rabo.
Las cosas caen por su propio peso.
La primera vez es una gracia, la segunda vez es una regla.
La esperanza es como el azúcar en el té. Aunque es muy poca, todo lo endulza.
El temor modifica tu conducta.
La vejez empieza cuando los recuerdos pesan más que las esperanzas.
De sabios es variar de opinión.
La amistad y el amor, dos bellas mentiras son.
El hablar es plata y el callar es oro.
Cuando la puta hila y el rufián devana y el escribano pregunta cuantos son del mes, mal andan los tres.
Las arrugas son la tumba del amor
Cada cosa pía por su compañía.
A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.
Fortuna te de Dios, que el saber poco te basta.
Entra, bebe, paga y vete.
Decir y hacer pocas veces juntos se ven.