El cantar, alegra el trabajar.
Quien a otro ha de matar, antes ha de madrugar.
El oro entra por todas las puertas, excepto las del cielo.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
Ya me cansé de descansar.
Los grandes hombres no son grandes a todas horas ni en todas las cosas.
Ya en el veranillo, la madurez del membrillo.
La confianza da asco
Esta es la gota que derramo el vaso.
Cuando uno más la precisa, es la suerte más remisa.
Entre la santa y el santo, paredes de cal y canto.
En prisión y enfermedad, se conoce la amistad.
No dejes para mañana comida, hembra o vino.
Ninguno es tan viejo que no pueda vivir un año, ni ninguno se vaya ni se muera; que de idos y muertos nadie se acuerda.
La experiencia es a veces dolencia.
Pan para hoy, hambre para mañana.
La alegría todo mal espanta
Los molinos de los Dioses muelen despacito, pero muy finito.
El vencido, vencido, y el vencedor, perdido.
Por lo que uno tira, otro suspira.
Si lo piensas, decídelo. Si lo decidiste, no lo pienses.
Ira de mujer, trueno y rayo es.
Los amores se van, los dolores se quedan.
No importa que en el valle haya sombras, si en la montaña brilla el sol.
La gente discreta, no suelta la jeta.
Con el tiempo un ratón rompe una gúmena
Lo que la naturaleza no te da Salamanca no te lo presta.
Dios está en todos lados pero atiende en la capital.
Imaginación suelta, en un instante anda mil leguas.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
La memoria es como el mal amigo, cuando más la necesitas te falla.
La mierda, bajo la nieve, no se ve.
Caza, guerra y amores, por un placer mil dolores.
Dios da la harina y el Diablo la maquila.
Llueva sobre su dueño, no sobre mí, que nada tengo.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
Pan y vino y carne, a secas.
Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.
Los políticos son como los perros, solo entienden a periodicazos.
Lo que haces, encuentras.
Irse con la música a otra parte.
Si quieres que algo se haga, encárgaselo a una persona ocupada.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
El agua para un susto y el vino para un gusto.
El que vive de prestado, algún día es encuerado.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
Año de endrinas, año de espinas.
El Juez, derecho como la viga del techo.
Si los tontos volaran, quince años nublado.
Lo que se da no se quita.