Amor de amos, agua en cestos.
Pájaros de otoño, gordos como tordos.
El vino es la ganzúa de la verdad.
Secreto tan solo es lo que sabemos dos: Dios y yo.
Para una hormiga, una tormenta es una lluvia torrencial.
A quien no quiere caldo, tres tazas y la última rebosando.
Buenas palabras no hacen buen caldo.
Abril, aguas mil y todas caben en un barril.
Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
A la justicia y a la inquisición, chitón.
Nunca mejor está el árbol que en la tierra donde se cría.
El que mide el agua al charco es el que lo conoce.
Juegos y risas, esas son mis misas; comidas y cenas son mis novenas.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
Al amo listo y avisado, nunca lo engaña el criado.
El honor y el ocio no suelen ser buenos compañeros.
El que no tiene nada que decir, suele hablar de más.
El fraile, la horca en el aire.
La noticia mala llega volando, la buena, cojeando.
Date prisa lentamente.
El hombre por las buenas entra hasta en el infierno, por las malas ni al cielo.
Quien mucho duerme jornada pierde.
Puta en ventana, mala mañana.
Haz lo que debes y dejar venir el resultado.
Pelillos a la mar y lo pasado olvidar.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
Llama el dinero al dinero, y el holgar al caballero.
La mucha alegría y la mucha tristeza, muerte acarrean.
Con la vara que midas, con esa te medirán.
Tranquilidad viene de tranca.
Acometer hace vencer.
Por Abril duérmese el mozo ruin, y por Mayo el mozo y el amo.
Líbreme Dios de moza adivina y de mujer latina.
Tapar el pozo después de que el ternero se haya ahogado
¡En San Antonio, rayos y truenos!
En Febrero mete obrero, que pan te comerá, pero buen trabajo te hará.
No puedes tapar el cielo con la mano.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
Amor, tos y humo no se pueden esconder
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
Cura y médico de aldea, por ellos vengan lo que desean.
A Dios rogando y con el mazo dando.
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
Dios da pañuelo al que no tiene narices.
Todo se andará si la vara no se rompe.
Una hermosa puerta embellece una fea fachada
A bien se llega quien bien se aconseja.
Empieza la tarea y luego termínala.
La buena mujer, con sus manos edifica su casa.