Del cuero salen las correas.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
De los vivos mucho diezmo, de los muertos mucha obada, en buen año, buena renta, y en mal año, doblada.
De nada sirve lo ganado, si no está bien empleado.
De perdidas al río.
De petaca ajena, la mano se llena.
De pico, todos somos ricos.
De riqueza y santidad, la mitad de la mitad.
Detrás del mostrador no conozco al amigo, sino al comprador.
Deuda pagada, otra empezada.
Deuda real, se cobra tarde y mal.
Deudas tienes y haces más, si no mientes, mentirás.
De un mal pagador, consigue lo que puedas.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
Dineros en manga, tanto vino como agua.
Dios es omnipotente y el dinero su teniente.
Donde comen cuatro comen cinco.
Donde el gusto falta, nada valen el oro y la plata.
Donde hay obras, hay sobras.
Donde hay saca y nunca pon, presto se acaba el bolsón.
Donde llega el agua hay riqueza; y donde no, pobreza.
Donde lo hay, se gasta.
Donde no hay ganancia, cerca está la pérdida.
Donde tiene el tesoro el avariento, tiene el entendimiento.
Dos ladrones tienes en casa tú, el teléfono y la luz.
Ea, que hago barato: ¡lo que vale tres, lo doy por cuatro!.
Echa bien tus cuentas, para que después no te arrepientas.
Echa cuentas, que te saldrán cuentos.
Echa cuentas y te saldrán rosarios.
Echar confites a un cochino, es desatino.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
El abuso de las riquezas es peor que la necesidad de ellas.
El afeite que más hermosea es la dádiva buena.
El ahorro anda pasito a pasito, pero llega lejitos.
El ahorro es santo porque hace milagros.
El alfayate del Cautillo hacía la costura de balde y ponía el hilo.
El asesor financiero, no es quien arriesga el dinero.
El avaro carece tanto de lo que tiene como de lo que no tiene.
El avaro es como el cerdo, esta bueno muerto.
El avaro, por gastar poco, aunque todo lo tiene, carece de todo.
El avaro se roba a sí mismo. El pródigo, a sus herederos.
El beber es el placer, y el pagar es el pesar.
El bien se vende por onzas y el mal por arrobas.
El centavo mal habido corrompe al peso honrado.
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
El dar limosna nunca mengua la bolsa.
El deber y no pagar es tan antiguo como el mear.
El desorden almuerza con la abundancia, come con la pobreza y cena con la miseria.
El deudor no se muera, que la deuda en pie se queda.