El trabajo por la mañana vale oro.
La casa compuesta, la muerte a la puerta.
Un amigo fiel es un firme amigo, y quien lo encuentra halla un tesoro
El buen hijo a su casa vuelve.
A creer se va a la iglesia.
El valor crea vencedores; la concordia crea invencibles.
La que de treinta no tiene novio, tiene un humor como un demonio.
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
Faltará la madre al hijo, pero no la niebla al granizo.
Esta vida es un fandango, y el que no la baila es chango.
Entre hermano y hermano, no metas la mano.
El primer real a nadie hace rico: pero es el principio.
A la mujer y a la gata, no les lleves la contraria.
Estudia y no serás cuando crecido, el juguete vulgar de las pasiones, ni el esclavo servil de los tiranos (Abel Vera Simbort)
La luz de alante es la que alumbra.
Más vale loco que necio.
Al desagradecido, desprecio y olvido.
Una hermosa puerta embellece una fea fachada
Reniega del amigo que se come lo tuyo contigo y lleva lo suyo consigo.
La verdad, como el aceite, queda encima siempre.
El vino en bota, y la mujer en pelotas.
Va al hoyo el mozo y el gozo al pozo.
No hay peor saber que no querer.
El bien y el mal andan revueltos en un costal.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
El olor de la agena fama, al envidioso atafaga.
El hambre es el mejor cocinero.
El hombre no hace nada sin el tiempo y el tiempo no hace nada sin el hombre
La lengua es el azote del culo.
La labor de Enero no la cambies por dinero.
Cada día se aprende algo nuevo.
La vida es una cebolla y hay que pelarla llorando.
El muerto al pozo y la viuda al gozo.
El casa del muerto cada uno llora su duelo.
A la corta o a la larga, el tiempo todo lo alcanza.
Da Dios almendras al que no tiene muelas.
Que convenga, que no convenga, Dios quiere que todos tengan.
Quien en Dios confía, será feliz algún día.
El barbecho de enero hace a su amo caballero.
Una pizca de discreción vale más que un manojo de conocimiento.
Matad el hambre, y no deis lugar que la hartura os mate.
Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.
La buena ropa abre todas las puertas.
Sin un ramito de locura, no hay humana criatura.
Trata a la Tierra y a todo lo que hay en ella con respeto.
Ningún hombre puede ser feliz si no se aprecia a sí mismo
Vale pero millones de veces más la vida de un solo ser humano que todas las propiedades del hombre más rico de la Tierra.
Por San Andrés, el mosto, vino es.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
Bebe el vino en vidrio; y si el vino es generoso, en cristal precioso.