Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
Quien quita lo que da, al infierno va.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
Oír campanas y no saber dónde.
De señora a señora, empanadas y no ollas.
Moza gallega, nalgas y tetas.
A enemigo que huye, puente de plata.
Hasta el cuarenta de Mayo, no te quites el sayo; y para más seguro, hasta el cuarenta de Junio.
La buena cena, temprano suena.
Pan es pan, jalea es jalea, no hay amor sin una pelea.
No es lo mismo estar jodido que estar jodiendo. (Respuesta ante el Senado español de Camilo Jose Cela cuando el presidente del Senado le reprochaba que estaba dormido).
Corrido va el abad por el cañaveral.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
Quien guiña el ojo con malicia provoca pesar; el necio y rezongón va camino al desastre.
No hay casa donde no haya su calla, calla.
A nave rota, todo tiempo es contrario.
Caballo hermoso, de potro sarnoso.
Dale Juana con la canasta (cuando alguien insiste mucho con un tema en particular)
La mujer y el sacristán, de la tierra sacan el manjar.
Por Santiago y Santa Ana pintan las uvas, y para la Virgen de Agosto ya están maduras.
Sal derramada, quimera armada.
Guárdame en casa y te honraré en la plaza.
Al asno rudo, aguijón agudo.
Nadie compra la vaca si le regalan la leche.
Paloma que vuela . . . a la cazuela.
La oveja separada de su grupo es capturada por el lobo.
Casa sin gobierno, disgusto eterno.
San Xoán trae o inferno, e San Andrés o inverno.
A la vejez aladares de pez.
A buen año y malo, molinero u hortelano.
Consejo tardío, consejo baldío.
A veces perdiendo se gana.
Los que duermen bajo las mismas sábanas aprenden a hablar con la misma boca
El Señor no deja sin comer al justo, pero frustra la avidez de los malvados.
Tres saberes gobiernan el mundo: el saber, el saber vivir y el saber hacer, pero el último ocupa a menudo el lugar de los otros dos.
A cada lechón le llega su noche buena.
Ovejas de una puta, carneros de un ladrón, bien haya quien os guarda, mal haya cuyo sois.
Cabeza con seso pa'los preguntones que comen d'eso.
Desde donde se posan las águilas, desde donde se yerguen los jaguares, el Sol es invocado.
El que tiene más galío, traga más pinol.
La mejor bellota es para el peor marrano.
Sin pan y vino, no hay amor fino.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
A la hija casada sálennos yernos.
Los pensamientos de los amantes hablan en voz alta
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
Centeno en polvo, cebada en lodo y trigo en todo.
Mayo templado, mucha paja y poco grano.
Al maestro, cuchillada presto.
Escarmentar en cabeza ajena es lección barata y buena.