Alegrías secretas, candela muerta.
Como mi llamamiento es alto, las obligaciones que me incumben también son fuertes, y me temo que en mi gobierno pueda haber deficiencias
Las leyes implanta, quien más las quebranta.
Por rico que sea un hombre, ha menester al pobre.
Quien destruye una colmena, no espere una cosa buena.
Trabaja como si siempre hubieses de vivir, y vive como si luego hubieses de morir.
A quien espera, su bien llega.
Abogacía, que una boga y otra cía.
El que siembra y cría, tanto gana de noche como de día.
Los ajos en Navidad, ni ácidos sin por sembrar.
Empleando todas sus fuerzas, hasta el ratón podría devorar al gato.
La preocupación suele hacer que las cosas pequeñas proyecten grandes sombras.
Amagar y no dar es apuntar y no tirar.
Dios tarda, pero no olvida.
Más vale remiendo feo que agujero hermoso.
Lo que vale la pena hacerse, vale la pena hacerlo bien.
No preguntes que el tiempo te lo dirá, que no hay cosa más bonita que el saber sin preguntar.
Dios me dé contienda con quien me entienda.
El que hace bien a los demás se beneficia a sí mismo.
De Dios hablar, y del mundo obrar.
Predicar con el ejemplo es el mejor argumento.
Cerrado a cal y canto.
Al hombre honrado, todo lo cuesta caro.
Más puede Dios que el diablo.
Viejo soy y viejo serás: cual me veo, así té veras.
Amistad de yerno, sol en invierno.
El que tiene obreros no sabe lo que es tener patrones.
Favor publicado, favor deshonrado.
Cuando tu ibas ayer, yo venía ya de moler.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
Bueno es ser lo que se quiere parecer.
Ni hombre chiquitillo, ni casa de escaloncillo.
Más vale hombre feo con buen arreo, que mozo bonito y sin un pito.
Indio, mula y mujer si no te la han hecho, te la van a hacer.
Amigo de mesa y mantel, no fíes de él.
La mujer finge más que miente; el hombre miente más que finge.
Agua mansa, traidora y falsa.
Tras cada bocado, un trago, sería demasiado; pero tras cada tres, justo es.
El hombre es un animal de costumbre.
El que bien reparte, se lleva la mejor parte.
Paralelo corriendo, tierra encontrando.
Por andar recosechando otras milpas, cosechan las tuyas.
Bien se lleva la carga, más no la sobrecarga.
Cabeza grande y gran cabeza, son dos cosas muy diferentes.
Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.
Cada día es maestro del anterior y discípulo del siguiente.
Hasta los gatos quieren zapatos.
No busques a la vez fortuna y mujer.
Vosotros, los europeos, tenéis los relojes, pero nosotros tenemos el tiempo.
Cuando los hombres son amigos el agua que beben es dulce