A casa del amigo rico, irás siendo requerido, y a casa del necesitado, irás sin ser llamado.
Muchos saben cómo adular, pero pocos entienden cómo alabar.
Ni reír donde lloran, ni llorar donde ríen.
Hacer la plancha.
Lo que madura pronto, se pudre temprano.
Lo que hoy parece, mañana perece.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
Va que ha (te vas a quedar, frase dicha por los "abuelos" a los cabos al finalizar la mili).
Hombre que anda con lobos, aprende a aullar.
Quien teme a las almas, se topa fantasmas.
Aunque la dulzura halaga, la mucha miel empalaga.
Es más fácil ser Doctor, a veces, que ser Señor.
Quien mucho habla, a ninguno escucha.
Buena madera, buen oficial espera.
Al cabo de un año, las mañas de su amo.
La mujer te cambia hasta el modo de caminar.
¿Qué es la lengua en la boca del virtuoso? Es la llave que abre un tesoro.
Bodas y aguas, como son guiadas.
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.
Peixe con ollos, á caixa. Pez con ojos, a la caja.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
Dáis por Dios al que tiene más que vos.
De lo perdido, lo que aparezca.
El último que se pierde es la esperanza.
Mentiras de día y pedos de noche, los hay a troche y a moche.
Las grandes obras de las instituciones las sueñan los santos locos, las realizan los luchadores natos, las aprovechan los felices cuerdos y las critican los inútiles crónicos.
La pereza hace todas las cosas difíciles.
Al que no ocupa de su negocio, nunca le confiaré el mío.
Cuando no hay un enemigo interior, los enemigos exteriores no pueden hacerte daño.
Tratar (uno) a los demás tal como lo tratan.
El que vale para trasnochar no vale para madrugar.
Ni te abatas por pobreza, ni te ensalces por riqueza.
La generación anterior planta árboles y la posterior se cobija a su sombra.
No empeñes las prendas, mejor que las vendas.
Cuando me despierte me llamas.
Eso pasa en las mejores familias.
Cada uno quiere llevar agua a su molino y dejar seco el de su vecino.
Mujer sola, rama sin tronco; hombre solo, rama sin hojas.
A quien dices tu secreto, haces tu dueño.
Con la mujer y el pescado, mucho cuidado.
Quien mucho desea, mucho teme.
El que paga mal, paga dos veces.
Las penas no matan, pero ayudan a morir.
Hay que saber nadar y guardar la ropa.
Aprende, aunque sea a coces y bofetones.
Nota: (Proviene de Diógenes de Sinope, también conocido como Diógenes el Cínico)
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
Entre las gentes, hay mil gustos diferentes.
Guardado está lo que guarda Dios; pero lo demás, no.