Los esposos descuidados echan a perder la casa.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
Casa de concejo, pajar de viejo.
Mal acabará quien pretenda adentrarse en el futuro, ignorando lo que sucedió en el pasado, porque entonces no vivirá el presente.
El borracho, aunque turbio, habla claro.
La respuesta más rápida es la acción.
Piden de comer, piden de beber, afilan el diente, enjugan el vientre y ponen las mejillas coloradas: éstas son las cinco virtudes de las tostadas.
Ganar, poco vale sin guardar.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
Huéspedes vendrán que de casa nos echarán.
Mujeres y pelagatos son malos para facer tratos.
Cosechas de ajos y melones, cosechas de ilusiones.
Mediando el dinero entre dos amigos, los hace enemigos.
El que quita la ocasión, quita el peligro.
Quien cerca halla, cerca calla.
A días claros, oscuros nublados.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
Hay quién está siempre ocupado pero nunca hace nada.
Quien recurre a poco saber obtiene un mal parecer
Harto sabe quien sabe que no sabe.
Dos negaciones afirman, pero tres confirman.
Ser el último orejón del tarro.
El ojo no lleva carga, pero sabe cuánta puede soportar la cabeza.
Clérigo viajero, ni mísero, ni misero.
Rica que con pobre casa, un criado más tiene en su casa.
El que a la tienda va y viene, dos casas mantiene.
Cortesía de boca, mucho consigue y nada cuesta.
El que pone al juego sus dineros no ha de hacer cuenta de ellos.
Habla Marta y responde Justa; una puta a otra busca.
Vale más tener que no desear.
Buena crianza no pierde punto.
El que mucho corre, pronto para.
No diga ninguno: no puedo aprender, tanto hace el hombre cuanto quiere hacer.
Abriles y jornaleros, pocos de buenos.
Bondad y dulzura, más que donaire, hermosura.
Si quieres que algo se haga, encárgaselo a una persona ocupada.
De todos los bienes somos avarientos, menos del tiempo.
No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, pero tampoco sabes lo que te has estado perdiendo hasta que lo encuentras.
Alcalde tonto, sentencia pronto.
No hay como quitarse de en medio para dejar de ser imprescindible.
El que pide lo justo, recibe migajas.
Hay ojos que de legañas se enamoran.
Hay gustos que merecen palos.
Fácil cosa es pensar y difícil lo pensado dejar.
Que lo dejen hablar, y no lo ahorcan.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
No incluyas en la lista de tus amigos al hombre que aplasta sin necesidad un gusano
Cuando nos aman, señoras nos llaman; cuando nos tienen, ya no nos quieren.
A más servir, menos valer.
A largos días, largos trabajos.