Pobre con rica casado, marido de noche y de día criado.
El que afloja tiene de indio.
Jurado tiene el espejo no hacer bonito lo feo, ni joven lo viejo.
La esposa ideal es la que es fiel, pero intenta ser tan bella y amable como si no lo fuese
Búsqueme que me encuentra. Como advertencia: no me provoques.
Se lastiman a sí mismos los que hacen daño a los demás.
Hablar con el corazón en la mano.
El que vive en una casa de cristal no debe tirar piedras.
El movimiento vence al frío, la inmovilidad vence al calor
El que mucho habla, mucho yerra.
Estas matando el tiempo, no sabes que el tiempo es quien te esta matando a ti.
Abracijos no hacen hijos, pero son preparatijos.
Perros y gatos, distintos platos.
Trato es trato.
Comprar y vender, buen camino para enriquecer.
Más mueren de ahítos que de aflitos.
Sin puta y ladrón no hay generación.
Quien ahorra una peseta cuando puede, tiene un duro cuando quiere.
Echar por el atajo no siempre ahorra trabajo.
Barriga llena, aguanta trabajo.
Premio del trabajo justo, son honra, provecho y gusto.
Médico y confesor, cuanto más tarde mejor.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
Gato dormilón, no pilla ratón.
El buen general sabe vencer, pero también sabe no abusar de su victoria.
Revueltas andan las cosas; las ortigas con las rosas.
Más enredado que un kilo de estopa.
Todavía aguas corren profundamente.
Perro viejo, no aprende truco nuevo, o sino ya no es muestrea.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
Frailes y monjas, del dinero esponjas.
A los viejos les espera la muerte a la puerta de su casa; a los jóvenes les espera al acecho.
Dulce y vino, borracho fino.
Pies, ¿para qué os quiero?.
Tranquilidad viene de tranca.
Los buenos vuelan, los malos quedan.
La ocupación constante previene las tentaciones.
Se cree el bizco rey entre los ciegos.
Hombre refranero, maricón o pilonero.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
Da generosamente sin esperar nada a cambio. Así nunca te decepcionarás y hallarás a menudo agradables sorpresas.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
La rica en su desposado, lleva marido y criado.
No te fíes del enemigo que duerme.
El joven busca la felicidad en lo imprevisto, el viejo en la costumbre
Es en vano dar razones cuando no las escuchan.
Los refranes y las tejas son cosas de casas viejas.
A osadas, que quien lo dijo no mintió.
La posteridad solo te pertenece cuando tus nietos juegan en tu puerta.
El loco, por la pena es cuerdo.