El buen vino sugiere buenos pensamientos y el malo perversos.
La boca del justo profiere sabiduría, pero la lengua perversa será cercenada.
Hombre de buen trato, a todos es grato.
Dar antes que amagar.
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
Al desdén con el desdén.
Hacer la del humo.
Ándame yo caliente y ríase la gente.
Fraile junto a doncella, ojo con él y ojos con ella.
Vale más muerto que vivo.
Aunque el tonto coja la vela, ésta se apaga y el tonto queda.
A hija casada, los yernos a la puerta.
Quien tiene poco que ponerse, rápido está engalanado.
En claustros de locos, están los más pocos.
Ganar sin guardar, poco es de estimar.
El hablar mismo idioma.
Cerca está de saber vencer quien bien sabe pelear.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
Hombre dormido, ni del todo muerto ni del todo vivo.
Mal piensa el que piensa que otro no piensa.
Feliz es el hombre que encuentra un amigo generoso.
Anda despacio si quieres llegar lejos.
Variante: El sordo no oye, pero compone.
Con el ingrato, no tengas trato.
A espaldas vueltas, memorias muertas.
Yo que callo, bien en mis adentros hablo.
Se amigo de ti mismo y lo serán los demás.
Belleza y riqueza juntas, casi nunca.
Necesidad disimulada es necesidad doblada.
Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba pero el tonto sigue.
En el peligro se conoce al amigo.
Ira, miedo y celos fieros, son muy malos consejeros.
Cuídate del perro que no ladra y del agua mansa.
El más ruin se engalla, y el más honrado calla.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
Que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha.
Pensar no es saber, y más en tiempo de vendimias.
No es habilidad poca, saber nadar y guardar la ropa.
Obrar mucho, y hablar poco; que lo demás es de loco.
Acelgas bonitas, de día las pencas, de noche las ojitas.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
Más lo quiero para mis dientes que para mis parientes.
Del viejo el consejo.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
Barco grande ande o no ande, y mujer grande aunque me mande.
El hombre celoso, hace de la pulga un oso.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Vísteme despacio que tengo prisa.
De la madre la gran ciencia, es tener mucha paciencia.
Ladra de noche para economizar perro.