Enójate pero no pegues.
Mientras más aprendo menos sé.
A la miel, golosas, y al aceite, hermosas.
Cada hombre cuerdo lleva un loco dentro.
Ten tu arca bien cerrada, y la llave ben garda.
Chatunguilla, desenvuelta y graciosilla.
Apagón de noche y candil de día, todo es bobería.
Más confío en el trabajo que en la suerte.
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.
Labrador, ara y ora y espera tranquilo la última hora.
Cosa mal guardada, de ladrones bien robada.
Hoy un amigo mío entra en la fosa y otro en el tálamo; quizás éste sea feliz, pero aquél lo es sin duda alguna
Las aguilas vuelan alto, las aguilas no papan moscas.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Variante: Buen amigo y compañero, pero sin tocar el dinero.
Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
La conciencia es un estorbo en el comercio.
A las veces, do cazar pensamos, cazados quedamos.
El amor y el reloj locos son.
Cada uno habla como quien es.
Quien bien te hará, o se te irá o se te morirá.
El buen cirujano. opera temprano.
Entre amigos honrados, cumplimentos dispensados.
Más tiene el rico cuando empobrece que el pobre cuando enriquece.
Cortesía de palabra, o conquista o empalaga.
A grandes beneficios, mayores riesgos.
Ver es creer, pero sentir es estar seguro. Y cuando debemos sentir, pensamos.
Entre lo salado y lo soso está el punto sabroso.
Después del crepúsculo, los gusanos de luz piensan: ¡nosotros hemos iluminado el mundo!.
La ambición mató al ratón.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
Buenas son ovejas, si hay muchos hijos para ellas.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
Un muerto abre los ojos al vivo.
Orejas curiosas, noticias dolorosas.
La lengua no tiene dientes, y más que ellos muerde.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Quien guiña el ojo con malicia provoca pesar; el necio y rezongón va camino al desastre.
Tiene más dientes que una pelea de perros
Está por encima de sus enemigos el que desprecia sus agravios.
Comer ajo y beber vino no es desatino.
Visitas, pocas y corticas.
No importa que nazcan chatos nomás que respiren bien.
Lo que el viejo ve por estar sentado, no lo percibe el joven que esta de pie.
Los grandes pensamientos nacen del corazón, los grandes sentimientos vienen del cerebro
De celosa a puta, dos pulgadas justas.
Cuando pienses meter el diente en seguro, toparás en duro.
No es pobre el que poco tiene, sino el que quiere.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.