Por las vísperas se conocen los santos.
Paga lo que debes; que lo que yo te debo, cuenta es que tenemos.
Amor loco, hoy por ti y mañana por otro.
Llevar las cosas por rigor, no es lo mejor.
La primera señora, la segunda escoba.
Quien no sabe gobernar su casa, quiere gobernar a España.
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
Quien busca mucho, al fin topa, aunque sea una muda de ropa.
Si al mediodia el rey dice que es de noche, tú contempla las estrellas.
Ama a tu amigo como a ti mismo
La mujer y la sartén en la cocina es donde están bien.
Lo que es obvio, no es necesario que sea explicado.
Lo que cada uno vale, a la cara le sale.
Al hombre harto, las cerezas le amargan.
Al comprar una casa piensa en el vecino que adquirirás con ella.
Nadie es tan viejo que no piense vivir otro año.
Labrar en barbecho, es labrar necio.
El café, en taza, y los toreros, en la plaza.
Llena o vacía, casa que sea mía.
La suerte está echada.
La hija paridera, y la madre, cobertera.
Para decir la verdad, poca elocuencia basta.
Cada cual sabe de la pata que cojea.
Quien de esperanzas vive, de hambre muere.
Si pones vides junto a caminos, perderás muchos racimos.
Mentiroso sin memoria, pierde el hilo de la historia.
Estas sacando fuerza de flaqueza.
Peor es estar sin amigos que rodeado de enemigos.
Casa oscura, candela cuesta.
Si vives de fiado, vives señalado.
Perdona el error, pero no lo olvides.
Ama al grado que quieras ser amado.
Azotando el cuerpo de la mujer se ajusta su virtud
Quien tiene candela, jamás se congela.
El que a todos saluda, pronto rompe su cabeza.
Los toros se ven mejor desde la barrera.
Más de uno hubiera sido peor, si su fortuna fuera mejor.
La gracia del barbero es sacar la patilla de donde no hay pelo.
A lo que no puedas, no te atrevas.
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
El que vale, vale, y el que no a la Marina.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
Tronar como un arpa vieja.
Noviembre caliente, mayo helado.
Más vale un buen morir que un mal vivir.
Para pelear se necesitan dos.
Es mejor el amo temido que el despreciado.
Una verdad dicha antes de tiempo es muy peligrosa.
El que tenga hijo varón, no llame a otro ladrón.
Gato meador, llena la casa de hedor.