Tiene la cola entre las patas
Hijo mimado, hijo malcriado.
Más fácil es de la obra juzgar que en ella trabajar.
Sobre gustos y colores no han escrito los autores.
Madre, ¿para quién son esas sopirritillas?. "Para tu padre". ¿Para mi padre son esos sopirritones?.
Amor que no se atreve, desprécianlo las mujeres.
A las balas no hay que tenerles miedo; hay que tener miedo a la velocidad con la que vienen.
Quien rompe una tela de araña a ella y a él de daña.
Buenas palabras, cantar de cigarras.
Quien miente, pronto se arrepiente.
Hambre, frío y cochino hacen gran ruido.
Con tal de que se vaya, aunque le vaya bien.
Barba de tres colores no la tienen sino traidores.
Las tumbas se abren a cada instante y se cierran para siempre.
Cría cuervos y tendrás muchos, y encima te llamarán tonto porque una gallina gasta igual y pone huevos.
Debajo de piel humana, muchas bestias se disparan.
Cada agujetero alaba sus agujetas.
Más caro es lo dado que lo comprado.
Quien hila y tuerce, bien lo merece.
Amor, tos y fuego, descúbrense luego.
Yantar aquí es un encanto, si tomas "duelos y quebrantos".
Al que le pique, que se rasque.
Casa donde manda la mujer, no vale un alfiler. Pero las hay por doquier.
A la mula vieja, alivialé la reja.
Se coge antes a un mentiroso que a un cojo.
Cada día, su pesar y su alegría.
Un asno siempre da las gracias con una coz.
Un gran hombre comparte lo que tiene con los demás.
Yantar sin vino, convite canino.
Junto al buey viejo aprende a arar el nuevo.
Hacer el agosto.
Confesión espontánea, indulgencia plena.
A quien de bueno viene, por bueno se le tiene.
No eres más bruto porque no eres más grande.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
Si te pica un alacrán, las campanas a repicar.
Nadie perdona que le hagan un favor.
Alegría, albarderos que bálago se arde.
A tal puta, tal rufián.
Echar confites a un cochino, es desatino.
No coma cuento coma carne.
Cuando la rana críe pelo, serán los cojos buenos.
Nunca te cierres la puerta, que el mundo da muchas vueltas.
Variante: El pez grande se come al pequeño.
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
Día vivido, día perdido.
Hasta la estrella más pequeña brilla en la oscuridad.
Cada uno tiene su alguacil.
La manda del bueno no es de perder.
Conocido el daño, el huirlo es sano.