Alzando en adviento, se alza y se abona a un tiempo.
Al desdén con el desdén.
Comparte la carga y ésta será más ligera.
Decir bien y obrar mejor.
Quien se conforma tan solo con ver, ni siquiera piensa en tocar.
Hijo eres, padre serás; cual hicieres, tal habrás.
Entre casados, valor, que ya aguantarse es amor.
Tal padre, tal hijo.
De lo que por sutil se quiebra, no hagas hebra.
Hay tanto de bueno en el peor y tanto de malo en el mejor que es absurdo condenar a nadie.
El oficio quita el vicio.
Antes de ser un dragón, hay que sufrir como una hormiga
No hay manjar que no empalague, ni vicio que no enfade.
El tiempo de Dios es perfecto.
La esposa ideal es la que es fiel, pero intenta ser tan bella y amable como si no lo fuese
Decir, dice cualquiera; hacer solo el que lo sepa, quiera y pueda.
Nunca pidas perdón antes que te acusen.
Quien por mucho deja lo poco, suele perder lo uno y lo otro.
Muchos respetan el poder del rey, todos respetan el poder de la espada
Abril frío, poco pan y poco vino.
Los labios del justo orientan a muchos; los necios mueren por falta de juicio.
Ninguno do otros es señor si no lo es del corazón.
Quien conversa con un rostro amable, llena de alegrías los corazones de los demás.
Más aburrido que un mico en un bonsái.
Dame Dios marido rico, aunque sea un borrico.
Vigila tus pensamientos pues se convertirán en palabras.
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
Mujer hermosa nunca es pobre, y si lo es, es que es tonto.
La felicidad es como el dulce de azúcar, cuando se quiere, se hace.
En la abundancia bueno es, guardar para la escasez.
El que da todo lo que tiene en cueros se queda y nadie lo quiere.
El verdadero huérfano es el que no ha recibido educación.
La práctica perfecciona.
Lo que del corazón rebosa, sálese por la boca.
El que no arriesga no gana.
El que todo lo niega, todo lo confiesa.
Las cosas más importantes de la vida no son cosas.
Ir despacio es de Dios; ir rápido es del diablo.
Dios da bragas a quien no tiene culo.
Perdonar no es olvidar, y en el perdón sin olvido sobran palabras y falta corazón.
Las palabras son las hojas, los actos son los frutos.
Desnudo naci, desnudo me hallo; ni pierdo ni gano.
De sabios es variar de opinión.
Vino en jarro quiero; que no me sindiquen lo que bebo.
La avaricia rompe el saco.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
¿Qué ve el ciego aunque se le ponga una lámpara en la mano?
Ni quito ni pongo rey.
Siempre es pobre el codicioso.
La mitad de la alegría reside en hablar de ella.