Al amo listo y avisado, nunca lo engaña el criado.
Guárdate del agua mansa; que de la recia, ella misma te aparta.
Ir a derecha o izquierda es facil, ganar o ser vencido es facil también, pero no ganar ni ser vencido es muy difícil.
Aunque veas pleito ganado, vete con cuidado.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
Las manos ociosas conducen a la pobreza; las manos hábiles atraen riquezas.
Mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve.
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
Dios acude siempre.
Una cosa es ser sincero, y otra cosa ser grosero.
La felicidad no crece en el huerto del envidioso
A borrica arrodillada, no le dobles la carga.
Se aprende poco con la victoria, en cambio, mucho con la derrota.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
Dios encuentra un ramo bajo para el pájaro que no puede volar
La buena obra, ella misma se loa.
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
Donde fuerzas no bastan, baste la maña.
Del ahorro viene la posesión.
El que perdona un engaño, merece ir a un rebaño.
En la abundancia de agua, el tonto tiene sed.
La contemplación del vicio es vicio.
Lo que es igual, no es trampa.
Intimidades, solo en las mocedades.
La desconfianza y el amor no comen en el mismo plato
El que no es agradecido, no es bien nacido.
Todo, no importa cuán finamente esté hilado, acaba finalmente saliendo a la luz
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
Boda, en igualdad, hasta en la edad.
La experiencia no se fía de la apariencia.
Un espejo no sabe ser embustero.
Si tienes que hacer el bien, fíjate antes a quién lo haces
Nadie da nada a cambio de nada.
Venga la alabanza que recibes de otra boca y nunca de la tuya
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Ayunar para luego hartar, quita el mérito al ayunar.
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura.
Con buenos modos se consigue todo
En talento o en caudales, lo que tienes justo vales.
Donde hay voluntad, hay un camino.
Hay quien no ve su camino.
De Dios a abajo, cada cual vive de su trabajo.
El Señor no deja sin comer al justo, pero frustra la avidez de los malvados.
Ni joya prestada, ni mujer letrada.
Haya marido, aunque sea de grano mijo.
Ni hombre sin vicio, ni comida sin desperdicio.
La memoria de los justos es una bendición, pero la fama de los malvados será pasto de los gusanos.
El que regala, no vende; pero sorprende.
En boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso.