Aquel que reconoce la verdad del cuerpo puede entonces conocer la verdad del universo.
La crítica debería de ser como la piedra de afilar, que aguza sin cortar.
Al que madruga, Dios le ayuda.
Al hombre de rejo, vino recio.
La buena educación es de quien la otorga, no de quien la recibe.
Hombre hablador, poco cumplidor.
Es mejor ser envidiado que ser apiadado.
Como mi llamamiento es alto, las obligaciones que me incumben también son fuertes, y me temo que en mi gobierno pueda haber deficiencias
El viento de la adversidad no sopla jamás sobre el reino de la sabiduría.
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
Quien a viejo quiera llegar, a los viejos ha de honrar.
Quien dice lo verdadero, no peca por embustero.
Al desagradecido, desprecio y olvido.
Al hombre valiente, espada corta.
Con el ingrato, no tengas trato.
Es buenísismo el amigo y bueno el pariente, pero se pierden cuando ya no queda nada
La ignorancia es la medicina, el conocimiento enfermedad.
La vida es un montón de pequeñas cosas
Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
Quien va a la boda y no es convidado, vuelve de ella avergonzado.
A tal señor, tal honor.
Cada uno se apaña según tiene maña.
A caballo corredor y hombre reñidor poco le dura el honor.
El amor es atrevido más que la ignorancia.
Nadie está más vacío que quien esta lleno de si mismo.
Ayudar a las mujeres es ayudarse a sí mismo.
Lo que se deja al tiempo es del tiempo
La paciencia en un momento de enojo evitará cien días de dolor.
El bobo si es callado, por sesudo es reputado.
Peso y medida, alma perdida.
Bien que de Dios no viene, se deshace como la nieve.
Quien briega y se esmera, al fin se supera.
A quien da y perdona, nácele una corona.
Írsele a uno el santo al cielo.
Caridad con trompeta, no me peta.
El que no agradece, al diablo se parece.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
Guárdame en casa y te honraré en la plaza.
Al loco y al aire, darles calle.
El encanto de las cosas es que siendo tan hermosas no conocen que lo son.
Un hombre sin amigos es como un abedul desnudo, sin hojas ni corteza, solitario en una colina pelada.
Jamás desesperes, aún estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecunda.
Uno no esta vencido hasta que reconoce su derrota.
No dejes que tus recuerdos pesen más que tus esperanzas.
Quien hila y tuerce, bien lo merece.
El que sabe obedecer, no tiene derecho a mandar.
Quien se enamora sin dinero y se sulfura sin poder es un infeliz
Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.