Mal de locura, solo la muerte cura.
La suerte de la fea, la bonita la quisiera.
Para que alcance siempre tiene que sobrar.
Lo que remedio no tiene, olvidarlo es lo que se debe.
El caballo que mucho anda, nunca falta quien le bata.
Es preferible ser dueño de un peso que esclavo de dos.
Faldas largas, algo ocultan.
Piensa el avariento que gana por uno y gasta por ciento.
La mejor leña está donde no entra el carro.
Parece mejor un asno que un caballo enalbardado.
Cuando el sol se da la vuelta, a la mañana siguiente el agua llega a los pies
La tonsura el padre se las deja a los hijos.
El que habla es el que peca.
De la corriente mansa me libre Dios, que de las aguas bravas me libro yo.
Ningún rencor es bueno.
A buen hambre, no hace falta condimento.
Depende de cómo caigan las cartas
A beber me atrevo, porque a nadie debo y de lo mío bebo.
El que más habla es el que más tiene por qué callar.
Burro mal esquilado, a los siete días igualado.
Palabras blandas te pondrán en andas.
Quien mira hacia atrás no va hacia la felicidad
Se queja más que la llorona.
Por San Vicente, alza la mano de la simiente.
Juventud sin salud, más amarga que senectud.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
Una gota de tinta puede más que cien memorias privilegiadas.
A quien habló, Dios le oyó.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
Quien hace mal, aborrece la claridad.
El año de la sierra, no lo traiga Dios a la tierra.
Huyes de la mortaja y te abrazas del difunto.
En soledad y recuerdo, consuelo es "Manuela Izquierdo".
Huerta sin cerdo, no tiene dueño.
La alegría es el remedio universal de todo mal
Después de la tempestad, viene la calma.
Cada cual sabe de la pata que cojea.
En boca cerrada no entran moscas.
Agrandado como alpargata de pichi.
Bota vacía la sed no quita.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
El letrado y la paciencia ganan la sentencia.
Vale mucho más morir intentándolo que vivir toda tu vida lamentándolo.
Bebe el agua de tu fuente clara, y no busques la encenagada.
Todos estamos de visita en este lugar. Solo estamos de paso. Hemos venido a observar, aprender, crecer, amar, y volver a casa.
Ni fea que espante, ni hermosa que mate.
En pleitos de hermanos, no metas las manos.
Más groso que el Guelpa.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
Nadie entre en el bien sino mirando cómo ha de salir de él.