Predicar en desierto, sermón perdido.
Pan y vino andan camino, que no mozo garrido.
Miente una sola vez y no te creerán después aunque digas la verdad.
Holgad tenazas; que muerto es el herrero.
Quien del diablo duerme, poco aprende.
Este, como los gatos siempre cae parado.
Nunca ocultes nada al sacerdote, al médico y al abogado.
Las bendiciones nunca vienen en pares, y los infortunios nunca vienen solos.
Contra la gota, ni gota.
Para ser dichoso, vida de clérigo, enfermedad de casado y muerte de religioso.
Quien no arde en llamas no inflama
Favorece a quien te ayudó y olvida al que se negó.
El que mucho analiza, se martiriza.
Cuidado, que el diablo es puerco.
El amor que se alimenta de regalos siempre tiene hambre.
Salud y pesetas salud completa.
A cada cual se le levantan los pajarillos en su muladar.
Ninguna humana pasión es perpetua ni durable.
Hace tiempo solía meditar durante muchos días seguidos, pero vivir un breve espacio de tiempo vale más; hace un tiempo solía ponerme de puntillas para mirar lejos, es mejor ampliar el propio horizonte subiendo a un montículo
El mejor guardián del rey es el amor de sus súbditos.
Niebla en alto, lluvias en bajo.
Madrastras, reniego de ellas y de su casta.
Manos blancas no ofenden.
Consejo de quien bien te quiere, escribelo aunque no lo apruebes.
Dame gordura, darte he hermosura.
Más vale hombre feo con buen arreo, que mozo bonito y sin un pito.
La primera vez es una gracia, la segunda vez es una regla.
Si vives en mi corazón, viviras gratis.
La felicidad dura un minuto; la infelicidad el resto de tu vida
Quien al escoger, mucho titubea, lo peor se lleva.
A más edad, más conocemos del mundo la falsedad
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
No existen desgracias razonables
Donde se pace, que no donde se nace.
Buena compañía, Dios y Santa María.
Cuando el pobre lava, llueve.
El hombre más insignificante y débil puede hacer algún daño.
Cuento y camelo, mucho hay y poco vemos.
Olla reposada, no la come toda barba.
Buen vino tras buen caldo, no tengo bastante boca para alabarlo.
Sobre mojado llueve, y sobre seco a veces.
El que afloja tiene de indio.
Dar un cuarto al pregonero.
Si te arrojas a un pozo, la providencia no está obligada a ir a buscarte.
Le tiene miedo como el diablo a la cruz.
El conocimiento llega a través de la práctica.
De hijos y de bienes, la casa llenes.
En caso de duda, que no sean ellas las viudas.
No es amigo ni es sincero, aquel que nos pela el cuero.
Espero que os haya gustado mucho esta recopilación de Proverbios budistas. Muchas gracias por vuestra atención.