Pesar ajeno, no quita el sueño.
El que evita la ocasión, evita al ladrón.
Cuando el andaluz canta, una pena tiene en la garganta.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
Caballo que es bueno, no ha de menester mucho sonar de su timbre.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
Hacer de toda hierba un fardo.
Ni primavera sin golondrina, ni alacena sin harina.
Del que mucho cela a su mujer, guardate como de Lucifer.
La casa esta donde el corazón.
Con el favor no te conocerás, sin él no te conocerán.
Cuando todo está perdido, no hay golpe peligroso.
No llores como mujer, lo que no has podido conseguir como hombre!
Hacerse la boca agua.
No solo de pan vive el hombre.
Con la barriga vacía, ninguno muestra alegría.
La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
El que siembra, cosecha.
Que nadie le diga lo que tiene que hacer a alguien que ya ha decidido cuál debe ser su destino.
El joven para obrar y el viejo para aconsejar.
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
La venganza es un plato para tomar frío.
Querer matar dos moscas de un golpe
Para seguir el sendero, mira al maestro, sigue al maestro, camina con el maestro, ve con el maestro, llegarás a ser maestro.
Le da siempre algún recelo, al calvo que pierde un pelo.
De familia y trastos viejos, pocos y lejos.
Ni lava ni presta la batea.
Lo mal adquirido, se va como ha venido.
El mono vestido de seda mono se queda
Puerco que no grita cuchillo con el.
No es de bravo señal buena, toro que escarba en la arena.
Se pilla al mentiroso, antes que al cojo.
La cara bonita y la intención maldita.
Cuantos más seamos, más reiremos.
Un diablo bien vestido, por un ángel es tenido.
Pocos llevan al santo y muchos lo arrastran.
A la mujer fea, el oro la hermosea.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
En la huerta que hay mozo, está en la acequia o en el pozo.
Buen disimulo, se tapaba la cara y enseñaba el culo.
La enfermedad y los desastres van y vienen como la lluvia, pero la salud es como el sol que ilumina el pueblo entero.
Si no sabes sonreír, no pongas tienda. (Confucio).
Es más fácil hacer un camello saltar una zanja que hacer un tonto escuchar la razón.
Amistad verdadera o fingida, el tiempo la examina.
Lo que a la sombra se urdiese, a la luz del día aparece.
La puerta de Dios siempre está de par en par.
Uno no vale lo que pide sino lo que le pagan.
Hasta el mismo amor sincero, requiere algo de dinero.
Hay gente que le das la mano y te agarra el pie.