Lo que hay en España, es de los españoles.
El que bien vive, harto letrado es.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
Amores nuevos olvidan los viejos.
Nuestros padres nos han enseñado a hablar y el mundo a callar.
Cada uno es para si y Dios es para todos.
Variante: En arca abierta, hasta el justo peca.
Dios no espera año para castigar.
Por sus hechos los conoceréis.
Abre la boca que te va la sopa.
Si Dios hubiera querido prohibirnos el vino, las viñas serían amargas.
La fantasía es la primavera del alma
Mientras Dios diere mujeres conviene que haya paciencia.
Justo peca en arca abierta.
De Cristo a Cristo, el más apolillado se raja.
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
El amor corrompe los corazones puros y purifica los impuros
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Lo pasado, pisado.
Ya decia Salomón que el buen vino alegra el corazón.
Borriquillo moruno, vivo cual ninguno.
A caballo regalado, no se le ve colmillo.
Aburrimiento y nervios son contagiosos
A quien da y perdona, nácele una corona.
A quien labora, Dios lo mejora.
Si eres oveja, te comen los lobos.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
De padres cantores, hijos jilgueros.
El año de la sierra, no lo traiga Dios a la tierra.
Los mejores compañeros en las horas desocupadas son los buenos libros.
Arrojar un ladrillo para incitar a los demás a enseñar sus jades.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
De tus herederos, sé tu el primero.
La generación anterior planta árboles y la posterior se cobija a su sombra.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
No repartas tus palabras a la gente común ni te asocies a uno demasiado expresivo de corazón.
Hacer oídos de mercader.
A quien cuece o amasa, no hurtes hogaza.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
Hay que arar con los bueyes que se tenga.
Que bailen los que están en la fiesta.
Dios le dio novia y el diablo le dará hijos.
Jabón e hilo negro, todo es para la ropa.
El que de servilleta llega a mantel, Dios nos libre de él.
El buey no es de donde nace, sino de donde pace.
Jesucristo curó ciegos y leprosos; pero no bobos.
Cual es el padre, así los hijos salen.
Obras vea yo; palabras, no.
Amigo bueno, solo Dios del cielo.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.