El pobre es un extranjero en su país.
Si prestas, o pierdes el dinero o ganas un enemigo.
El que quiera comer huevos tendrá que soportar los cacareos de las gallinas.
Tenga yo salud, y dinero quien lo quisiere.
Abriles y condes, los más traidores.
Cuando habla uno solo, todos escuchan, pero si hablan todos a la vez ¿quién escucha? Proverbio abisinio.
De Dios a abajo, cada cual vive de su trabajo.
Mala olla y buen testamento.
Donde hay miedo hay poco lugar para el amor
Confianza, en Dios y en que sea gruesa la tabla.
Las huellas de las personas que caminaron juntas nunca se borran.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
Obremos a no ver, dineros a perder.
Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.
Fiar, en Dios y en otro no.
Una buena dote es un lecho de espinos
Hijo de padre pudiente, aunque no sea honrado es valiente.
¿Por qué un guía para quien ya ve el templo?
Alábate, burro, que nadie te alaba.
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
Caballo que tiene que ir a la guerra, no muere en el vientre de la yegua.
El bebedor fino, a sorbitos bebe el vino.
Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
La boca hace deudas, pero los brazos pagan.
La leche le dijo al vino: vente, amigo.
Pan a hartura y vino a mesura.
De arriero a arriero no pasa dinero.
No te deseo suerte porque esto no es lotería, el que sabe sabe y el que no, que Dios lo bendiga.
El vientre lleno aunque sea de heno.
Aleluya, aleluya, cada uno con la suya.
A dineros dados, brazos quebrados.
De riqueza y santidad, la mitad de la mitad.
Hasta la raíz más pequeña encuentra su leñador.
Agua, Dios, el vino en bota y las mujeres en pelota.
Al que madruga, Dios le ayuda.
Cree el ladrón que todos son de su condición.
Antes del alivio viene el arrepentimiento.
Bien ora quien bien obra.
Más valen amigos en la plaza que dineros en el arca.
No de plata sino de barro.
El cosechar y disponer de provisiones puede durar por largo tiempo.
Los buenos actos nunca se lamentan. Los malos actos nunca se olvidan.
El nosotros anula el yo.
En casa del pobre, ni vino ni odre.
Hablando nos entendemos.
El comedido sale jodido.
¿Tienes té y vino? Tus amigos serán numerosos
El tonto ni de Dios goza.
En la amistad, quien más da, menos recibe
Marido, comprad vino; que no lino.