No repartas tus palabras a la gente común ni te asocies a uno demasiado expresivo de corazón.

No repartas tus palabras a la gente común ni te asocies a uno demasiado expresivo de corazón.

No repartas tus palabras a la gente común ni te asocies a uno demasiado expresivo de corazón.

¿Qué significa «No repartas tus palabras a la gente común ni te asocies a uno demasiado expresivo de corazón»?

Este proverbio advierte sobre la prudencia en la comunicación y las relaciones. La primera parte sugiere no compartir pensamientos, ideas o confidencias con personas indiscriminadas ('gente común' entendido como aquellos que no son de confianza o no están preparados para entender), para evitar malentendidos, chismes o que la información sea usada en contra de uno. La segunda parte recomienda evitar asociarse con personas excesivamente emotivas o que muestran abiertamente todo lo que sienten, ya que su falta de moderación puede llevar a conflictos, indiscreciones o decisiones impulsivas que pueden perjudicar al grupo o a la relación.

¿Cómo se aplica en la vida diaria?

  • En un entorno laboral, evitar compartir información confidencial o críticas sobre la empresa con colegas que no son de absoluta confianza, y ser cauteloso al formar equipos con personas que reaccionan de manera muy visceral ante los problemas, ya que pueden escalar conflictos innecesariamente.
  • En la vida personal, ser selectivo al revelar asuntos íntimos o familiares a conocidos casuales, y reflexionar antes de establecer una amistad o sociedad cercana con alguien cuyo carácter es extremadamente pasional o inestable, para proteger la propia estabilidad emocional y privacidad.

¿Cuál es su origen?

El proverbio tiene resonancias en la sabiduría tradicional de diversas culturas, incluyendo la árabe, persa y judía, que valoran la discreción, el autocontrol y la prudencia. Frases similares se encuentran en textos de filosofía práctica y ética que enfatizan la mesura y la protección del propio carácter e información. La redacción sugiere una posible raíz en la literatura sapiencial de Oriente Medio o el Mediterráneo oriental.

Variaciones y refranes similares

  • No eches tus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y se vuelvan contra ti.
  • Guarda tu lengua del mal y tus labios de hablar engaño.