Médico y confesor, cuanto más tarde mejor.
Con pan, hasta las sopas.
Hay que arar con los bueyes que se tenga.
Menos idea que Geral pasando música.
Riese el diablo cuando el hambriento da al harto.
Ni reír donde lloran, ni llorar donde ríen.
Casado por amores, casado con dolores.
Más vale tener medio pan que no tener ninguno.
Qué bien se trilla fuera de la parva.
Haz lo que creas que está bien.
La luz de alante es la que alumbra.
Aguas tempranas, buena otoñada.
Al desnudo, todo le llega menos ropa.
No dará de culo quien sabe vivir con disimulo.
Bautizar es dar nombre, menos al vino que se lo quita.
Cada vez que uno ríe quita un clavo del ataúd
Sin sal, todo sabe mal.
La suerte avanza a pasos de tortola y huye a pasos de gacela.
Por bueno que sea un caballo, necesita espuelas.
Amor, tos, humo y dinero no se pueden encubrir mucho tiempo.
¿Cómo hay que vivir al lado de la gente? ¿Obra desconsideradamente, vive, el que sostiene y eleva a los hombres?
Para los desgraciados se hizo la horca.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
Del mismo santo, siempre oirás los mismos milagros.
Dámelo perezoso, y te lo daré vicioso.
La fortuna mal ganada, no luce ni dura nada.
El amor es un rocío que humedece al mismo tiempo las ortigas y los lirios
El que se cae hoy puede levantarse mañana.
Al fregar los platos solo acuden los mentecatos.
Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.
A nuevos hechos, nuevos consejos.
La falta de progreso significa retroceso.
Al amigo cuando lo pruebas, a veces chasco te llevas.
El que tiene ovejas, tiene pellejas.
La casa ya labrada, la viña ya plantada y la suegra ya enterrada.
Agua, como buey; y el vino, como rey.
Entre la gente ruin el que pestañea pierde.
Estar en tres y dos.
Visitas de tarde en tarde y corticas.
Por San Andrés, el mosto, vino es.
Que lo dejen hablar, y no lo ahorcan.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
Besos a menudo mensajeros son del culo.
Barba remojada, medio afeitada.
Hazte responsable de tus actos.
Quien tras putas anda y su hacienda les da, en el hospital parará.
El no vigilar a los operarios es como dejarles nuestra bolsa abierta.
Algo sabe el que no sabe, si callar sabe.
En el verano, unos tiran la paja y otros recogen el grano.
Al mal trabajador no le viene bien ningún azadón.