Bautizar es dar nombre, menos al vino que se lo quita.
Análisis y Reflexiones
🧠 Interpretación Profunda
Este proverbio juega con la paradoja de que 'bautizar' significa dar un nombre a algo o alguien, pero en el caso del vino, el acto de beberlo (coloquialmente referido como 'bautizarlo') hace que desaparezca, es decir, 'se le quita' el nombre porque la sustancia deja de existir. En un sentido más profundo, critica o señala con ironía la hipocresía o las contradicciones humanas, donde un acto formal y solemne (como el bautizo) se contrasta con uno mundano y consumista (beber el vino), que tiene el efecto contrario: la aniquilación en lugar de la consagración.
💡 Aplicación Práctica
- En una reunión social donde se destapa una botella de vino caro para celebrar un acontecimiento, pero se bebe tan rápido que 'pierde su identidad' (su existencia) casi de inmediato, ilustrando lo efímero del placer.
- Como crítica sutil a la frivolidad con que a veces se tratan rituales o tradiciones, aplicándolos a situaciones banales donde su significado original se pierde o se invierte.
- Para reflexionar sobre el consumo responsable, señalando que el acto de 'nombrar' o valorar algo (como un buen vino) puede verse anulado por el impulso de consumirlo sin aprecio.
📜 Contexto Cultural
Proverbio de origen español, arraigado en la cultura vitivinícola y la tradición católica donde el bautismo es un sacramento fundamental. Refleja la astucia lingüística y el humor irónico típico de los refranes populares que contrastan lo sagrado con lo profano, y probablemente surgió en contextos rurales o tabernarios donde el vino era centro de la vida social.