Dios le da una lombriz a cada pájaro, pero no se la lleva hasta el nido.
No lleves leña al monte.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
El que bien huele, mal hiede.
Las abejas hacen la miel, y las moscas se la comen.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
A abril alabo, si no vuelve el rabo.
La verdad es como el aceite siempre sale a flote.
Entre más cuervos haya, la rapiña es devastadora.
Hace más el que quiere que el que puede.
Me traen por la calle de la amargura.
Si vas de prisa, alcanzas la desgracia; si vas despacio, es la desgracia la que te alcanza a ti.
Cortesía de palabra, o conquista o empalaga.
Ir y no volver, es como querer y no poder.
Cuesta arriba o cuesta abajo, echa siempre por el atajo.
Son como uña y mugre.
De buena harina, buena masa.
Entre más gruesas las gotas, menos dura el chaparrón.
El que cree en espantos, hasta de la camisa se asusta.
Buen hablar de boca, mucho vale y poco cuesta.
La mula reparando y le avientas el sombrero.
Alba de Tormes, llena de putas, más de ladrones, mira tu capa donde la pones.
Pan de antedía, vino de año y día; y carne, del mismo día.
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
Refranes y sustos, hay para todos los gustos.
Quien no tuviese que hacer, que arme navío o tome mujer.
Fruta verde, ni buen sabor tiene.
Molino que no muele, algo le duele.
Apenas cierra Dios una puerta, y ya tiene una ventana abierta.
Bien viene el don con la veinticuatría, y mal con la sastrería.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
Oigo y olvido; veo y recuerdo. Hago y comprendo.
Agua en Agosto quita aceite, pan y mosto.
Se cree el bizco rey entre los ciegos.
Remendar y dar a putas.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
Quién no gusta del vino, de la sangre de Cristo no es amigo.
Todo tiene un fin.
La muerte a nadie perdona, ni a tiara ni a corona.
Hablara yo para mañana.
Donde una cabeza grana, otra es vana.
Aquel es tu amigo, el que te quita el ruido.
El que no arriesga, no pasa el río.
Carne de cochino, pide vino.
La imprudencia abre la puerta, y la pereza la mantiene abierta.
Ama profunda y apasionadamente.
En casa del gaitero, todos son danzantes.
Quien conversa con un rostro amable, llena de alegrías los corazones de los demás.
Idos y muertos es lo mesmo.
Cuando el diablo no tiene qué hacer, coge la escoba y se pone a barrer.