Quien conversa con un rostro amable, llena de alegrías los corazones de los demás.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
Ama profunda y apasionadamente.
Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
El hábito es al principio ligero como una tela de araña, pero bien pronto se convierte en un sólido cable.
El sol quema la espalda; el hambre el vientre.
Desde pequeñito se endereza el arbolito.
Al pasar el río, vale más la cuerda que el trigo.
Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé.
Que cada cual se rasque con sus uñas.
A bestia comedora, piedras en la cebada.
Hijas, el que pleitea no logra canas ni quijadas sanas.
Si entre burros te ves, rebuzna alguna vez.
Si eres un burro teñido, cuando llueva estarás perdido.
Pan de centeno y agua de navazo ensancha las tripas y estrecha el espinazo.
Por San Blas ajete, mete uno y sacarás siete.
Con el marisco, nada de vino arisco.
Vaso quebrado, dura mucho porque no se usa.
Nadie busca ruido con su dinero.
Quien escribe mucho desvaría
La avaricia rompe el saco.
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
Cada cual es hijo de sus obras.
Burro que tropieza dos veces en el mismo canto, es burro doblado.
Con gente de mala casta ni amistad ni confianza.
A la Virgen del Henar, unos van por ver y otros por mirar.
Una hierba es una planta cuyas virtudes esperan para ser descubiertas.
Bestia sin cebada, nunca buena cabalgada.
La morena, de azul llena.
A todo marrano le llega su diciembre.
El que algo quiere, algo le cuesta.
En camino largo, corto el paso.
El vino, comido mejor que bebido.
Como lo de aquí para allá es subida, lo de alla para acá es bajada.
El que tiene boca, se equivoca.
A quien pasea con malas juntas, no le faltan problemas.
Hablar con boca prestada, sabe bien y no cuesta nada.
Tener el juego trancado.
Jamás desesperes, aún estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecunda.
Las armas las cargan el diablo.
Te doy un dedo y me quieres coger el brazo.
Que uno fume y otro escupa, no es cosa justa.
Como canta el abad responde el monaguillo.
El que presta, a pedir se atiene.
Aramos, dijo la mosca al buey.
En esta feria has de ser o mercancía o mercader.
Ten que dar, y el culo te vendrán a Besar.
Sospechar y temer, enemigos del placer.
Llanero no bebe caldo ni pregunta por camino.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.