Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.
Sol de invierno y amor de puta, poco dura.
Quien de valor hace alarde, tiene mucho de cobarde.
Si llueve en Santa Bibiana, llueve cuarenta días y una semana.
Adiós señora alcaldesa, que me llevo el reloj y las pesas.
Más vuela la fama mala que la buena.
La vista del hacendado, hace engordar al ganado.
El que temprano se moja tiempo tiene de secarce.
Lo que no veo no existe, lo que no sé no es cierto.
La violencia es el refugio de las mentes pequeñas.
O te aclimatas, o te aclimueres.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
Adivina quien te ha dado; tu enemigo se ha acercado.
Dios al humilde levanta y al orgulloso quebranta.
Si en septiembre comienza a llover, otoño seguro es.
A cada día su pesar y su esperanza.
Decir refranes es decir verdades.
La ocasión la pintan calva y hay que cogerla por los pelos.
Del viejo el consejo.
Cada uno dice quién es.
Al que bien sabe podar, la mejor viña le has de dar.
Cada villa, su maravilla.
Cuando el cuquillo canta, tan pronto sol como agua.
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
Al buen amigo, dale tu pan y dale tu vino.
Alma sin amor, flor sin olor.
En queriéndome Dios aunque no me quieran los santos.
Es más fácil doblar el cuerpo que la voluntad.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
Dar a manos llenas significa repartir en pequeñas partes lo que fue robado a lo grande
Amor loco, hoy por ti y mañana por otro.
Buena condición vale más que discreción.
No puedes esconder el humo si encendistes fuego.
El que a burros favorece, coces merece.
Muerte y venta deshace renta.
En pleitos de hermanos, no metas las manos.
Ni comas crudo ni andes a pie desnudo.
Ni tras pared ni tras seto digas tu secreto.
Todos llevamos una cruz colgada; unos suave y otros pesada.
El que no se embarca, no se marea.
De la mar, el salmón; de la tierra, el jamón.
No compres cosa vieja que no sea vino, jamón o teja.
Tienes más salidas que una autopista.
Obrar mucho, y hablar poco; que lo demás es de loco.
Por su pico, se pierde el pajarico.
Los ojos lo curiosean, y el corazón lo desea.
El que a pueblo ajeno va a casar, o va engañado o va a engañar.
Quien al mal árbol se arrima, mal palo le cae encima.
Angelitos al cielo, y a la panza los buñuelos.
Tiran más tetas que carretas.