El solo querer es medio poder.
No nada más de pan vive el hombre.
Cuando dos pleitean, un tercero se aprovecha.
No es posible defenderse del aburrimiento
Buena es la carne; buena es la cecina; mejor es la cocina.
Buena es el agua, que cuesta poco y no embriaga.
Quien fía su mujer a un amigo, en la frente le saldrá el castigo.
Si tengo trompo no tengo cuerda; si tengo cuerda no tengo trompo.
Amor y dinero nunca fueros compañeros.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
No dejes que tus recuerdos pesen más que tus esperanzas.
La justicia de Enero es rigurosa, más llegando Febrero, ya es otra cosa.
Consejos en amores nunca recibas, y menos cuando vienen de las amigas.
De mí y de todos te burlarás, pero de Dios no escaparás.
Más aburrido que mico recién cogido.
Lo malo no está en el uso, sino en el abuso.
No tocar pito.
Quien con toros anda, a torear aprende.
Más de un hombre amanece con el día que no verá morir.
Componte para el marido y no para el amigo.
Lo que hace el necio a la postre, eso hace el sabio al principio.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces.
Perro que ladra, no muerde. Perro que no ladra, muerde.
A quien Dios quiere bien, la casa le sabe.
Zumo de limón, zumo de bendición.
Donde se cree que hay tocinos, no hay estacas.
Hombre avisado, medio salvado
Por San Martín, trompos al camino.
¡Se nos creció el enano!
Dios no cumple antojos, ni endereza jorobados.
Por males de nervios nunca se tocó a muerto.
A fuerza de probaturas perdió el virgo la Juana.
Caminar sobre seguro.
Dios nos da nueces, pero no las casca.
Mejor pájaro libre que rey cautivo.
Es más seguro ser temido que ser amado
La manzana podrida pudre a las sanas.
La puerca tira del tapón
La leche le dijo al vino: vente, amigo.
Mal hace quien no hace bien, aunque no haga mal.
Para que alcance siempre tiene que sobrar.
Dios me guarde de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo.
El que aprende con pelos abajo, aprende poco y con trabajo.
Depende de cómo caigan las cartas
Mandar quiero, aunque sea en un gallinero.
Nunca trates de enseñar a un cerdo a cantar, perderás tu tiempo y fastidiarás al cerdo.
Quien cede el paso ensancha el camino.
Ante un acuerdo, cuídate de que una de las partes no quede con la espada y la otra con la vaina.
No hay que buscarle tres pies al gato.