La viuda que se arrebola, por mi fe que no duerme sola.
La barca por sí sola va derecha hacia el arco al legar al puente.
Refrán de palo, refrán de fuego.
En cada pago, su viña, y en cada barrio, su tía.
Perla brillante arrojada en la oscuridad.
En Constantina cuando no llueve, llovizna.
Salir junto con pegado.
Lo que se gana con el culo vase como el humo.
Figa verdal y moza de hostal, palpando se madura.
La mujer y el Diablo siempre tienen que hacer algo.
Al ganado esquilado manda Dios viento moderado.
El vino alegra el ojo, limpia el diente y sana el vientre.
Quien cede el paso ensancha el camino.
Volverse la albarda a la barriga.
Si la vida te da la espalda, puntéatela.
A camino largo, paso corto.
A gran seca, gran mojada.
El comedido sale jodido.
A hombre de dos caras, hombre de buena espalda.
Contra peón hecho dama, no para pieza en tabla.
Aquí paz y en el cielo gloria.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
La gallina, la mujer y el marrano, con la mano.
Una lechuza, bienestar donde se posa y malestar donde canta.
Todo salto tiene riesgo.
Pecado de mucho bulto, no puede estar siempre oculto.
Vino y mujer, te dan la vuelta y te ponen al revés.
En San Antón, calabazas al sol.
Pájaro triguero, no entra en mi granero.
Cuando tiene cerco la luna, agua segura.
Más vale aprovechar que tirar.
Sol puesto, obrero suelto.
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
Comer arena antes que hacer vileza.
Fantasía y pobreza, todo en una pieza.
Hombre de voz hueca, sesera vacía o seca.
De aceituna, una; de vino una laguna; y de asado, hasta quedar botado.
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
Hacer como el carpintero: medir dos veces, para cortar una vez.
Sale Marzo y entra Abril, nubecitas a llorar y campitos a reír.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
Jamón y porrón, hacen buena reunión.
Lo que se pierde en una casa, se gana en otra.
Mujer con toca, dos veces si.
Olla chica hace la bolsa grande.
Siéntate a la puerta de tu casa a esperar, y verás el cadáver de tu vecino pasar.
Las mujeres son como las veletas: solo se quedan quietas cuando se oxidan.
Casa de padre, viña de abuelo y olivar de bisabuelo.
Una es la cuenta del borracho, y otra la del tabernero.
Un libro cerrado no es más que un rimero de papel.