La mujer, generalmente hablando, está, generalmente, hablando.
Amantes y ladrones, gustan de la sombra y los rincones.
Mujer con bozo, beso Sabroso.
Quien te ha visto y quien te ve.
El ocioso vale para la plaza pero no para el trabajo.
Enero, frío o templado, pásalo abrigado.
Con viandas ajenas, no cuesta dar cenas.
Oficio vano y con pena, al que le sigue condena.
Septiembre el vendimiador, corta los racimos de dos en dos.
Quien ahorra una peseta cuando puede, tiene un duro cuando quiere.
El vino casi es pan.
Cuando llueve y hace sol, canta el gallo del Señor.
La fantasía es la primavera del alma
Honra sin provecho no duerma bajo mi techo.
El que nace pa maceta, no pasa del corredor.
Échale guindas al pavo.
De paja o de heno, mi vientre lleno.
Zapatero remendón, suela vieja y almidón.
Escatimar y dar a putas.
Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
Desde donde se posan las águilas, desde donde se yerguen los jaguares, el Sol es invocado.
Bolsillo vacío, trapo le digo.
Pájaros de otoño, gordos como tordos.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
En tiempo de campaña, apaña.
Bloque de pisos grandes, guerra de vecindaje.
Cuando no hay calor en el nido, lo busca afuera el marido.
Mejor pájaro libre que rey cautivo.
Ir del coro al caño y del caño al coro.
Hacer que hacemos, y no hacemos nada.
Mujer pecosa, mujer hermosa.
Al catarro, con el jarro.
La zorra, por la cola.
Como Constanza, el culo hacia fuera y los pechos en danza.
Cuando veas relámpagos prepárate para la tormenta
En Febrero, sale la lagartija del agujero.
Boca que no habla, Dios no la oye.
Ojos de lindo color, no por eso ven mejor.
Algo quiere la coneja, cuando mueve las orejas.
A caballo comedor, cabestro corto.
Dimes y diretes, entre grandes y pequeñetes.
El humo al suelo, agua en el cielo.
Hacerle a uno la pascua.
Pan para hoy, hambre para mañana.
Siempre que ha llovido ha escampado.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.
La comida reposada, y la cena paseada.
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.