No vallas por el exterior, eso te podria engañar.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
Pan tierno y leña verde, la casa pierde.
Más ciego no puede haber, que aquel que no quiere ver.
Mujer al volante, peligro constante.
De buena vid planta la viña, y de buena madre, la hija.
Esto es de rompe y rasga.
Candelaria: ¡Permanece dentro, el Invierno está afuera!
Me lo contó un pajarito
Por que otro se tire por el balcón, no voy a tirarme yo.
Casa chica infierno grande.
Campanitas de Toledo, óigoos y no os veo.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.
A ferias y fiestas, con pollinos y mujeres ajenas.
A donde entra mucho vino todos los vicios hacen camino.
El vino, de la verdad es amigo.
Como la espada, así la vaina.
Tiempo malgastado nunca recobrado.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
El maíz tendrás colgado, de las vigas del sobrado.
Lentejas, comida de viejas.
De higos a brevas, larga las lleva.
Escoba nueva, barre bien.
La paciencia es la llave del paraíso.
El borriquito delante, para que no se espante.
Y viendo el tabernero que perdía, también bebía.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
La que por cuaresma comenzó tarde principió.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
Zumo de uvitas suaves, ¡qué bien sabes!.
Fortuna gira sobre una rueda, que nunca está queda.
En apagando el candil, guapas y feas van por el mismo carril.
A padre ahorrador, hijo gastador.
La cosa más baladí, para algo puede servir.
Amor con celos, causa desvelos.
¿saldrá humo de una chimenea apagada?.
Agua vertida, mujer parida.
Si cada uno barriera delante de su puerta, ¡qué limpia estaría la ciudad!
Boca con rodilla, y al rincón con almohadilla.
Hacienda de pluma, poco dura.
Mujer Besada mujer ganada.
En todas partes tiene la semana su martes.
A mala suerte, envidia fuerte.
Ocasion perdida, no vuelve más en la vida.
Comer sin vino, comer canino.
Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal.
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
Hablar por la boca del ganso.
A la madrina, tras la puerta la arrima, y a la comadre, donde la hallares.