A quien a otros ayuda, de veinte años le pare la burra.
Jugar y perder bien puede suceder.
Gástate en juerga y en vino lo que has de dar a los sobrinos.
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
Marido, comprad vino; que no lino.
Me traen por la calle de la amargura.
Dios repudia al que falsea las palabras; su gran abominación es el pendenciero de vientre.
Cuarentón y solterón... ¡que suerte tienes cabrón!.
Quien a heredar aspira, larga soga estira.
Así se mete, como piojo en costura.
Ovejas de una puta, carneros de un ladrón, bien haya quien os guarda, mal haya cuyo sois.
No hay viejo que no haya sido valiente, ni vieja que no haya tenido sus veinte.
Para que no se espante el borrico por delante.
El rico es superado por quien se levanta pronto por la mañana
Fue por lana y salió trasquilado.
Don Din nunca parece ruin.
Cuando hay voluntad, se abre un camino.
Donde no hay, por demás es el buscar.
Persevera en tu empeño y hallarás lo que buscas, prosigue tu fin sin desviarte y alcanzarás tu empeño, combate con energía y vencerás.
Decir y hacer pocas veces juntos se ven.
Y vuelta la burra al trigo.
No pongas a tu mejor amigo en la disyuntiva de tener que elegir entre ti y una cruz de caballero
Las truchas y las mentiras, cuanto mayores, tanto mejores.
Si quieres cambiar al mundo, empieza por quien ves en el espejo.
Pesar ajeno, no quita el sueño.
Cada casa es un caso.
Traducción: Castañas, nueces y vino, son la alegría de San Martín.
La abadesa más segura, la de edad madura.
El perro, a quien tiene inquina, alza la pata lo orina.
Día nublado engaña al amo y al criado.
Divide y vencerás.
A hombre hablador e indiscreto no confíes tu secreto.
Amigo ambiguo vale por dos enemigos
Ser bueno lo manda Dios, y aparentarlo es mejor.
Empezar como grande y acabar como chico, corrida de caballo y parada de borrico.
Todos nos creemos capaces de aconsejar a los demás.
Esperar salud en muerte ajena es condena.
La paja solamente se ve en el ojo ajeno.
No todo lo que pendula cae
El rico nunca está satisfecho.
Ingenuo y muy majadero, quien da la llave al ratero.
Como es la madre, así es la hija.
Si quieres ser señor, que tu mujer sea mejor.
El buen vino no merece probarlo, quien no sabe paladearlo.
La gracia de cada refrán, es decirlo en el momento y el lugar en donde van.
Ayunar para luego hartar, quita el mérito al ayunar.
No hay boda sin tornaboda.
El cosechar y disponer de provisiones puede durar por largo tiempo.
Hacer un hueco para tapar otro.