El zapatero, juzgue de su oficio y deje el ajeno.
Tripa vacía, corazón sin alegría.
Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas.
Casa sin niños, tiesto sin flores.
Decir, me pesó; callar, no.
Variante: De casta le viene al galgo el ser rabilargo.
A caballo nuevo jinete viejo.
La paciencia es buena ciencia.
Cuando el diablo canta, contento está el infierno.
Récipes de médicos, opiniones de abogados, sandeces de mujeres y etcéteras de escribanos, son cuatro cosas que doy al diablo.
Aprovecha el tiempo bueno, ya que el malo se mete solo.
Guárdate de aquel demasiado inclinado a hacer favores y ofrecer su amistad, ya que algún día te exigirá su retribución.
Los cachos como los dientes duelen al salir, después se come con ellos.
Entre más estrecha la mente más grande la boca.
Saca lo tuyo al mercado: uno dirá bueno y otro dirá malo.
La uva tiene dos sabores divinos: como uva y como vino.
Al desganado, darle ajos.
No hay escritor, por modesto que sea, que no piense en ser algo
Amigo reconciliado, doble enemigo
Para ser tonto, los libros son estorbo.
Ni mejor porque el concejo lo pide, ni peor porque lo olvide.
Si quieres adquirir conocimientos, hazte el ignorante.
El trabajo sin reposo, convierte a Juan en un soso.
¡Qué te fagorizen! (publicidad española de finales de los 60. FAGOR).
Los objetos externos son incapaces de dar plena felicidad al corazón del hombre.
Entre lo salado y lo soso está el punto sabroso.
Quien compra lo que no debe, vende lo que duele.
Es cierto que no te quiero tanto como cuando eramos novios, pero es que a mi nunca me han gustado las mujeres casadas.
Para colmo de males, tratar con animales.
Haz aquello que quieras haber hecho cuando mueras.
Más vale tender la mano que el cuello.
Casa que cierra sus portones casa que se llena de ratones.
No vive más el querido ni menos el aborrecido.
Quien la verdad dice: ni peca, ni miente.
El asno no quiere espuela, sino vara con aguijón que le duela.
Mal de gota y de locura, tarde tiene cura.
Las palabras solo son buenas cuando van acompañadas de las obras.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
No hay situaciones desesperadas, solo hay hombres que la desesperación de las situaciones.
Ladrón de casa, todo lo arrasa.
A nadie has de decir cuánto tienes, dónde lo tienes, ni adónde piensas ir.
Lo que al jefe le gusta no siempre es lo que a la juventud le gusta.
Búsqueme que me encuentra. Como advertencia: no me provoques.
Se habla de buenas acciones sin llevarlas a cabo y se hacen buenas acciones sin hablar de ellas
El que coge la zorra y la desuella, ha de saber más que ella.
Al afligido, su trabajo basta sin que otros le añadan.
A casa del amigo rico, irás siendo requerido, y a casa del necesitado, irás sin ser llamado.
Justo es que temas al que teme a la pobreza.
A cena de vino, desayuno de agua.