Cada uno va a su avío, y yo, al mío.
Una mano por el cielo, y otra por el suelo.
Cuando estés entre tontos, hazte el tonto.
Mas vale viejo conocido que nuevo por conocer.
Agua en Marzo, hierbazo.
Al nopal solo se le arriman cuando tiene tunas
El primer amor es como la camiseta, siempre va pegada al pecho.
El rocín a la crin, y el asno, al rabo.
El árbol permanece aunque desaparezca la mano que lo ha plantado.
La mayor conquista en el carácter de un guerrero es su propio temple.
Lo malo no está en el uso, sino en el abuso.
El muerto y el ausente, no son gente.
Alaba solo a Dios, critícate sólo a ti mismo.
Mientras está la pelota en el tejado, el juego no está ganado.
Que se calle Doña Chepa, y mejor que hable quien lo sepa.
Un grito a tiempo vale más que cien indios a caballo.
Tras un tiempo, otro vendrá, y Dios dirá.
No es ni chicha ni limonada.
Echéme a dormir y espulgóme el perro, no la cabeza sino el esquero.
Plata de cura, ni luce ni dura.
Puedo derrotarte físicamente con o sin razón, pero solo puedo derrotar tu mente con un razonamiento.
Hacer una cosa en un avemaría.
Con tal de que se vaya, aunque le vaya bien.
Agua fría y pan caliente, nunca hicieron buen vientre.
El amor y el niño, donde les muestran cariño.
Barro y cal, encubre mucho mal.
El mirón mirar, pero sin chistar.
No lastimes a los demás con lo que te causa dolor a ti mismo.
El gato maullador, nunca buen cazador.
Si estás enamorado, te basta con oler una rosa, si eres un grosero, entras y destruyes el jardín
En enero, cásate compañero y da vueltas al gallinero.
En el ajedrez, el Rey y el Peón van siempre al mismo cajón.
De los escarmentados nacen los avisados.
Variante: Caga más un buey que cien golondrinas.
La tierra no es una herencia de nuestros padres sino un préstamo de nuestros hijos.
Muchos que viven cantando, mueren llorar.
Fantasía y pobreza, todo en una pieza.
Oveja que anda, bocado halla.
A los ojos del novio su novia siempre es la más bella.
El que no se atreve a largar velas hasta que tenga un viento favorable perderá muchos viajes.
Hacer callar es saber mandar.
Nadie aprende por cabeza ajena.
A tal señor, tal honor.
No temas a la competencia, teme a tu propia incompetencia.
El que come y canta, pronto se atraganta.
Los muros ensordecidos, a veces tienen oídos.
Lo mejor que hizo Dios fue un día detrás del otro.
No hará casa con azulejos, quien en cazar gasta su tiempo.
Al alcalde y a la doncella, no les diga nadie: "Si yo quisiera.".
Ni el amor ni el poder necesitan compañía