La ocasión la pintan calva y hay que cogerla por los pelos.
El que no enseña no vende.
El amor entra por la cocina.
Cree el fraile que todos son de su aire.
Nadie regala nada a humo de pajas.
Por una senda escarpada, la maleta es más pesada.
Para ver la buena gente solo un ojo es suficiente.
Ama y guarda. Amanecerá y veremos.
El melón por la mañana, oro; por la tarde, plata; por la noche, mata.
Más es la bulla que la cabuya (cuerda).
O crudo o asado por el fuego ha pasado.
Querer y no querer, no está en un ser.
Si no estuvieras en mi fuego, no verías lo que cuezo.
Cuando dude, no saludes.
El que de joven no es acucioso, llegado a viejo en vano se lamentará.
Como el burro del aguador, cargado de agua y muerto de sed.
El dolor embellece al cangrejo.
Ni sobra el que viene, ni falta el que se va.
Conocemos más a una persona por lo que dice de los demás, que por lo que dicen de ella.
Sin un ramito de locura, no hay humana criatura.
No acose, que la están peinando.
La belleza es como una flor; nace pronto y pronto se marchita
La salud no es conocida hasta que es perdida.
¡Cuando querrá Dios que un real se vuelva dos!.
El muerto al hoyo y el vivo al bollo.
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
Quien no tuviese que hacer, que arme navío o tome mujer.
Cuando Dios no quiere, los santos no pueden.
¿Por qué atizas?. Por gozar de la ceniza.
El que la hace, la paga.
A la mujer y al papel, hasta el culo le has de ver.
La misa, dígala el cura.
Para la mi santiguada, que de donde vino el asno venga la albarda.
Más vale libertad con pobreza, que prisión con riquezas.
Más vale gordo que dé risa que flaco que dé lástima.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
No te guíes por mi apariencia, soy más ingenuo de lo que parezco.
Vive cantando, muere llorando.
Poco dura la alegría en la casa del pobre.
No trepes muy alto, no sea que la caída sea más fuerte.
Hay mucho que ganar y poco que perder.
Decir y hacer pocas veces juntos se ven.
Nadie sabe lo que tiene, si tiene quien lo mantiene.
A la larga, lo más dulce amarga.
El que se va no hace falta.
El marido y la mujer deben ser como las manos y los ojos: cuando duele la mano, los ojos lloran, y cuando los ojos lloran las manos secan las lágrimas.
Ojos dulces y apacibles, pero hay cosas más tangibles.
Ayer era una flor, hoy solo es un sueño
Pedir al hombre veras es pedir al olmo peras.
A un perro aunque sea Danés, lo capan Solo una vez.