De padres gatos, hijos michinos.
El juez infiel impide que la balanza esté en su fiel.
El que araña y muerde, poco puede.
Con lo que Sancho sana, Domingo adolece.
Viendo al payaso, soltando la risa.
Va la moza al río, calla lo suyo y cuenta lo de su vecino.
A la vejez aladares de pez.
Agárreme, que llevo prisa.
Por la boca muere el pez.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
Vicio no castigado crece desatado
Al mal encuentro, darle de mano y mudar asiento.
Ay, Jesús, que el rosario de mi compadre no tiene cruz.
Sayo que otro suda, poco dura.
Los cuernos duelen al salir, pero ayudan a vivir.
Vale más tomar agua con un amigo que néctar con un enemigo
Nunca ocultes nada al sacerdote, al médico y al abogado.
Lo que dejes para después, para después se queda.
Si quieres ser señor, que tu mujer sea mejor.
El muerto al hoyo y el vivo al bollo.
De las angustias, la muerte; de las fieras, las mujeres.
Por San Lucas, bien saben las uvas.
No hay linaje sin putas ni muladar sin pulgas.
Están cortados por la misma tijera.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
No hay puta ni ladrón que no tenga su devoción.
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
Cuidado, que el diablo es puerco.
Pedir más es avaricia.
A este son, comen los del ron, ron.
Variante: En arca abierta, hasta el justo peca.
Al loco y al aire, darles calle.
Hay que empujar, porque vienen empujando.
La boca hace deudas, pero los brazos pagan.
A los enemigos bárreles el camino.
El buen vino, venta trae consigo.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
Buenas serian las cuchilladas si no fuese por las puntadas.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
Cuando el viejo no puede beber, la fosa le pueden hacer.
Para rehusar curarte, te pide cuernos de perro.
Cuando la gana de joder aprieta, ni el culo de los muertos se respeta.
Si yo tuviera una escoba cuantas cosas barreria.
Llegada la ocasión, el más amigo, el más ladrón.
De soltera, fina y curiosa, de casada, gorda y asquerosa.
Haz favores y tendrás enemigos.
Zanahorias pequeñas trae la huerta ahora que el hortelano esperaba de arroba.
A golpe dado no hay quite.
No por mucho cargar sobre los hombros a los amigos te vuelves jorobado
Deja al maestro, aunque sea un burro.