El chisme agrada, pero el chismoso enfada.
Viuda honrada, su puerta cerrada.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
Desnudar un santo para vestir otro, es de bobos.
Buscar los tres pies al gato.
Ir a amarrar el zorro.
Es mejor que la ultima peseta la gane otro.
A quien tiene abejas, nunca le falta un buen postre en la mesa.
Al mal hecho, ruego y pecho.
Quien con toros anda, a torear aprende.
Cuando el vil está rico, no tiene pariente.
Cenas, soles y Madalenas, tienen las sepulturas llenas.
En mi casa mando yo que soy viudo.
Hay mujeres, mujercillas, monicacas y monicaquillas.
Antes de hablar, un padrenuestro rezar.
Bueno es tener amigos, aunque sea en el infierno.
El buey a la rueda, y la vaca a la puchera.
Septiembre, o seca las fuentes o se lleva los puentes.
Amigo y casa vieja, para otro los deja.
Si el cura se resfría, hasta el monaguillo tose.
Quien poca tierra labra y bien la cultiva, que ponga al granero vigas.
Manos de sastre no ensucian la tela.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
Beneficio recibido, del hombre libre hace cautivo.
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
A la mesa, de los primeros; al trabajo, de los postreros.
Cabra loca, desgraciado al que le toca.
Se tragó el mate con bombilla y todo.
A quien reparte sus bienes antes de la muerte, agarra una estaca y pégale en la cabeza.
El borriquito delante, para que no se espante.
Casa donde la mujer manda, mal anda.
Quien a dos amos sirve, siempre termina mal.
Cuando la piedra ha salido de la mano, pertenece al diablo.
Variante: Ser desagradecido es ser mal nacido.
Está permitido, en tiempo de peligro, andar con el diablo hasta haber atravesaado el puente.
El que más madrugo, un talego se encontró.
La gota de sangre mala, dura hasta la séptima generación
Mujer muerte, siete a la puerta.
El que mucho escoge poco coge.
Arroz pasado, arroz tirado.
Manos blancas no ofenden.
El que coge la zorra y la desuella, ha de saber más que ella.
A la gorra, ni quien le corra.
Muchos componedores descomponen la novia.
El que más puede, más aprieta.
Si se dejan abiertas las puertas, los cerdos correrán al trigo
Pan con sudor, sabe mejor.
Hasta las hienas quieren a sus hijos.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
Entre hoz y vencejo muere la mujer y huye el mancebo.