Chiquita, pero matona.
Las tres cabezas más duras: la mujer, la cabra y la burra.
Lo que sucede en la olla solo el cucharón lo sabe
No des a guardar ni al niño el bollo, ni al viejo el coño.
Favor de señores y temporal de Febrero, poco duraderos.
Nadie perdona que le hagan un favor.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Cuando pitos, flautas; cuando flautas, pitos.
Al más charrán paga le dan.
Quien se mete a maromero, se puede romper el cuero.
En la prueba está la solución. Si Dios te da limones, haz limonada.
La ensalada: salada, vinagre poco y bien aceitada.
La oportunidad es calva, y hay que agarrarla por los cabellos.
Por bueno que sea un caballo, necesita espuelas.
Lo que te han dado, recíbelo con agrado.
El hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla.
Quien mucho escucha, su mal oye.
La barriga llena da poca pena.
Dos gorriones en una espiga hacen mala miga.
A Dios rogando y con el mazo dando.
No hay que llevar cocos al puerto.
Quien habla siembra, quien escucha cosecha.
Aunque me eches losperros al rabo, me lleve el demonio si dejo el nabo.
Donde pone el ojo, pone la bala.
Variante: Suegra, abogado y doctor, mientras más lejos mejor.
Hacer algo muy en los cinco casos.
El muerto al hoyo y el vivo al bollo.
Dar el consejo y el remedio, favor completo.
Callando el necio, se hace discreto.
Vive de ilusiones el tonto de los cojones.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
Caridad con trompeta, no me peta.
Cielo empedrado, viento o suelo mojado.
Pereza, llave de pobreza.
Castillo apercibido no es sorprendido.
El que vende un caballo es porque patea.
A otro perro con ese hueso.
Fiesta sin comida, no es fiesta cumplida.
¡No perdió su mano Ernesto, pero las lleva en un cesto!.
Alcalde que por momentos se dispara, háganle arrimar la vara.
Cae más rápido, un hablador que un cojo.
Cada par con su par y cada quien con su cada cual.
Conejo viejo mudado de caño, no dura un año.
Variante: En casa del ahorcado no se ha de nombrar la soga.
De saltamontes a chicharra poco marra.
Dichosos los ojos que te ven.
El que mucho promete, poco cumple.
Más cagado que palo de gallinero.
Cuando el sartén chilla, algo hay en la villa.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.