Cercón lleva la luna, mi amor se moja.
Voy a por tabaco. (Cuando un marido se separaba de su mujer. Durante el franquismo; no estaba permitido el divorcio).
A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
Dar cuenta clara con paga, es de persona honrada.
Febrero, cebadero.
Madre vieja y camisa rota no es deshonra.
Lección dormida, lección aprendida.
¡Qué grande será la madre, que hasta Dios quiso tener una!.
Mujer que al andar culea, cartel en el culo lleva.
El silencio es más disiente, que la palabra imprudente.
Sapos cantando, buen tiempo barruntando.
Nadie quiera de lo ajeno más de lo que quisiera el dueño.
A ti te las digo, Pedro; si por ti las toma Juan, es que también a ti te van.
El último que se pierde es la esperanza.
La mujer es como el sendero por el que se camina: no se debe pensar en los que ya lo anduvieron ni en los que lo andarán.
La venganza es repudiable, pero tiene algo agradable.
Dámela morena y graciosa, y no blanca y sosa.
El menor yerro que podría hacer, es casarse la mujer.
Alcalde tonto, sentencia pronto.
Nadie está más vacío que quien esta lleno de si mismo.
El cantar, alegra el trabajar.
Mala es la guerra para los que tienen un hijo en ella.
Cabeza que no habla, dígale calabaza.
Hablar de la edad y del dinero es conversación de arrieros.
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.
No hay bonita sin "pero", ni fea sin gracia.
Cuando se pide con fe no hay mujer que no lo dé.
Quien por malos caminos anda, malos abrojos halla.
El enemigo del padre no es amigo del hijo
Ahogado el niño tapan el pozo.
Cada iglesia tiene su fiesta, y cada ermita su fiestecita.
La amistad y el amor, dos bellas mentiras son.
La magnificencia prestada, es miseria.
Dos es compañía, tres multitud.
Por creer en los espantos, se quedó para vestir santos.
Niña, no te desesperes, que el que ha de ser para tu, ni se casa ni se muere.
Ni primavera sin golondrina, ni alacena sin harina.
Tal para cual.
Bien merece galardón quien roba a un ladrón.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
Piensa con menos emociones y vivirás largos días.
Hijos criados, duelos doblados; y casados, redoblados.
Bueno de asar, duro de pelar.
Quien hizo el cohombro que lo lleve al hombro.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
Nadie toma lo que no le dan.
Lo que la naturaleza no te da Salamanca no te lo presta.
Ausencia al más amigo, pronto lo pone en olvido.
A la arrogancia en el pedir, la virtud del no dar.