Solo los verdaderos amigos nos dicen que tenemos la cara sucia.
Lo que hiciere la diestra, no lo sepa la siniestra.
Buey lerdo, bebe agua turbia.
Pan y vino, un año tuyo, y otro, de tu vecino.
Amigo del buen tiempo mudase con el viento.
La vida no es senda de rosas.
Rica que con pobre casa, un criado más tiene en su casa.
En casa del albañil, goteras mil.
Todos nacimos en cueros; y aunque la vanidad nos viste, la tiera nos dejará en los huesos.
Dame pega sin mancha, darte he moza sin tacha.
¿Qué necesidad hay de dar los cuartos al pregonero?.
El que no tiene una cruz, se la están haciendo.
Para ser puta con chancletas, más vale estarse quieta.
El cobarde vive, el valiente muere.
La necesidad tiene cara de hereje.
Las ofensas con gracias, som mejores que el aburrimiento.
Bebo lo tinto y meo lo claro.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
Amigo de todos y de ninguno, todo es uno.
Amigos, oro y vino viejo son buenos para todo
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
Quien ofende al amigo no perdona al hermano
Antes del alivio viene el arrepentimiento.
La jodienda no tiene enmienda.
A casa de tu vecino a prestar favores y no a pedirlos.
Vale más buena cara que un montón de halagos
A quien bien te quiere, visítale poco, para que te desee.
La buena hija dos veces viene a casa.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Quien guarda halla, si la guarda no es mala.
Demasiada charla al lado del horno convierte las mil hojas en carbón
Ser un mordedor de pilares
Amigo reconciliado, doble enemigo
A bestia loca, recuero modorro.
Confía en lo que ves
Amor viejo, ni te olvido ni te dejo.
Nunca falta Dios a los pobres.
De bromas pesadas, veras lamentadas.
Obra hecha, dinero espera.
Diga mi vecina, y tenga mi costal harina.
El Sil lleva el agua y el Miño la fama.
Corrido va el abad por el cañaveral.
Mayo ermitaño, que comienzas con la Cruz y acabas en lo alto.
De pequeña centella se levanta el gran fuego.
Amante atrevido, de la amada más querido.
Por los Santos, siembra trigo y siembra cardo.
Variante: El vino demasiado, ni guarda secreto, ni cumple palabra.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
Ayer putas y hoy comadres.
Chocolate que no tiñe, claro está