Poco puede hacer el valor sin la discrección.
La sardina y la golondrina, al calor de la ceniza.
De puta a puta, taconazo.
Aquí jodido, pero usted no tiene la culpa.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
¡Qué bella flor el laurel rosa! y ¡qué amargo es el laurel rosa!.
Botellita de Jerez, todo lo que me digas será al revés.
Agua de mayo, no cala el sayo.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
La esperanza es un buen desayuno; pero una mala cena.
Bendita la muerte, cuando viene después de bien vivir.
Las bellas, más lindas son, con mera agüita y jabón.
Al nopal solo se le arriman cuando tiene tunas
Esta en medio del río y se muere de sed el mezquino.
Cada cosa pía por su compañía.
Comamos lo tuyo, bueno y santo, que de lo mío no tengo hambre.
A la que sabes mueras, y sabía hacer saetas.
Humos de plata o belleza, se suben a la cabeza.
Amigo sin dinero, eso quiero; que dinero sin amigo, a veces no vale un higo.
La fe no tiene miedo.
El que ha de ser servido, ha de ser sufrido.
Esquílalas pero no las desuelles
Amor, con amor se cura.
La diligencia nunca se quejo de la fortuna.
Ron, ron; tras la capa te andan.
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
Quien dio lo suyo y en morir tarda, merece morir con albarda.
Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como.
Ausente, apenas viviente.
Agua en cesto, y amor de niño y viento de culo, todo es uno.
A la mejor cocinera, se le ahuma la olla.
Madre es la que cría, no la que pare.
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
Una buena fuente se conoce en la sequía y un buen amigo en la adversidad.
Viejo que con moza casó, o vive cabrito o muere cabrón.
Dios nos dé lo necesario, que ser rico es un calvario.
Ni vive, ni deja vivir.
Por mucho que la paz cueste, nunca es cara.
No puede ser larga la felicidad del mentiroso o ladrón.
Hijos casados, duelos doblados.
El sol ablanda la cera y endurece la tierra.
Para verdades el tiempo, y para justicia Dios.
Cerca de la iglesia, lejos de Dios.
Son muchos los hijos del muerto.
Rincón por rincón, Alcañiz en Aragón.
Cantó al alba la perdiz, más le valiera morir.
Pocas palabras son mejor.
Tu deseo bueno sea, para quien bien te desea.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
Con buena gente, trataré yo; con gentuza, no.