A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
A la moza y a la parra, álzala la falda.
Decían de Isabel la Católica: "¡Brava hembra, bragas ha que non faldetas!".
Casa que cierra sus portones casa que se llena de ratones.
El camino del Señor es refugio de los justos y ruina de los malhechores.
La vieja escarmentada, pasa el río arremangada.
Llanero no bebe caldo ni pregunta por camino.
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
A la fea, el caudal de su padre la hermosea.
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
Amistad entre desiguales, uno es señor y el otro el servidor.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
Amor de lejos contentos los cuatro.
Con los curas a oscuras nunca te quedes, que aunque llevan refajos no son mujeres.
Como se vive, se muere.
Buenas son ovejas, si hay muchos hijos para ellas.
Pastelero a tus pasteles.
Mujer y sardiña, ni la mayor ni la más pequeniña.
Tres al saco y el saco en tierra.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
Camino malo, pásalo pronto.
Dichoso el mes que entra con Todos los Santos y sale por San Andrés.
Esa más viejo que Matusalén.
Rosa que muchos huelen, su fragancia pierde.
Calle el que dio y hable el que recibió.
De luengas vías, luengas mentiras.
Todos obedecen con gusto cuando el que manda es justo.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
A la justicia y a la inquisición, chitón.
Con pan, vino y queso, no hay camino tieso.
Santo Domingo, mal pan y peor vino.
Orgullo, riqueza y hermosura son nada en la sepultura.
Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.
Buena muerte es buena suerte.
Más perdido que perro en misa.
Ya vienen los dos hermanos, Moquita y Soplamanos.
Mas vale un grito a tiempo que un sermón bien deletreado.
Al que quiera celeste, que le cueste.
Gracias que hacen pero no la ven.
El pobre de su pobreza no sale.
Foso y vallado, buen cercado.
No esperes paz del visitante que toca tu puerta con una piedra.
No creas nunca en cielo serrano, lagrimas de mujer o cojera de perro.
Alabar y callar para medrar.
Bota vacía la sed no quita.
Ajo, ¿por qué no medraste?. Porque para San Martín no me sembraste.
No hay mujer sin pero, ni sin tacha caballero.